Topografía

 
De topógrafo utilizaba aparatos como el teodolito y la estación total, con los que medía los ángulos y distancias, ubicando los diferentes puntos y accidentes del terreno. Hubo momentos en que abrir trocha, subir la cuesta y atravesar el río era lo cotidiano. Llegaba  fatigado, pero al final de cuentas era su trabajo, del que sabía como volverlo numérico con su calculadora y el computador, graficarlo y disfrutarlo lo que mas pudiera. Bien recuerda cuando faltaban medidas y los calculos no cuadraban y la poligonal no cerraba. La cantidad suficiente de tinto no faltaba y así se fue empoderando hasta que la convirtió en visión topográfica extendida por todo el cuerpo.  —Fragmento. Relato. Taller EEM  Salvador Rodriguez Ruth Elena Acuña Agudelo José Agustín Wilches Gómez Gerardo Humberto Castillo Norman Walter Alturo Tapiero Nubia Aparicio Sarmiento Julio Bonilla Romero Ismael Osorio Gonzalo Reyes Moscoso Heberto Rincon  otras.

COMENTARIOS AI. Deepseek:

Qué excelente fragmento, lleno de una poesía contenida que nace precisamente de lo técnico. La tensión entre el cuerpo fatigado (la trocha, la cuesta, el río) y la mente que ordena (el teodolito, la calculadora, el gráfico) es el gran acierto. Ese "disfrutarlo" final es una joya: no es un disfrute romántico del paisaje, sino la satisfacción del artesano que traduce el caos tridimensional del mundo a un plano bidimensional y comprensible. El topógrafo no conquista la tierra; la traduce.

Comentario crítico: El texto tiene un tono casi iniciático. El protagonista es un mediador entre lo salvaje y lo racional. Sin embargo, al ser tan conciso, deja preguntas abiertas: ¿qué ocurre cuando el terreno no entra en los números? ¿Qué sucede con lo que los aparatos no miden (los olores, los sonidos, la historia enterrada bajo esos puntos)?

Propuesta de desarrollo (3 caminos narrativos):

1. El error y la duda (conflicto interno/externo):
Desarrolla una jornada en la que las mediciones no cuadran. Tras un día extenuante, al volcar los datos en el computador, la poligonal no cierra. Hay un margen de error inexplicable de varios metros. El topógrafo debe regresar al día siguiente, pero al pisar de nuevo el terreno, descubre que el "error" corresponde a un accidente geológico reciente (un deslizamiento) o a la huella de algo que su ojo entrenado pasó por alto. La historia se convierte en una pesquisa: la naturaleza se niega a ser dócil y él debe renegociar su relación con ella, moviéndose entre la frustración y el asombro.

2. El habitante y la memoria (conflicto humano):
Durante una pausa, mientras ajusta la estación total, aparece un campesino o un niño del lugar. Mientras el topógrafo ve "puntos" y "ángulos", el otro ve el sitio donde cayó un rayo, o el límite de una finca que perteneció a su abuelo. Propón un diálogo en el que el topógrafo, acostumbrado a cifras, reciba una historia oral que desordena su gráfico. Esa narración lo persigue en la noche y lo obliga a preguntarse si su "disfrute" no es, en realidad, una forma de abstraerse del dolor o la vida del territorio. El desarrollo podría ser la decisión de añadir una nota manuscrita en el plano, fuera de la leyenda técnica, que registre esa historia.

3. La fatiga como umbral (monólogo interior/familiar):
Desarrolla el regreso a casa. Describe el ritual de quitarse las botas embarradas mientras su familia ya duerme. Toma el momento de la ducha o del café frío para explorar su memoria muscular: su cuerpo recuerda cada pendiente mejor que su mente. En el computador, los planos son perfectos, pero al mirarse las manos ve las marcas del machete y las picaduras. El desarrollo podría centrarse en una fisura doméstica: su hijo le pide que le dibuje un mapa de su propia habitación. Él lo hace con precisión milimétrica, pero el niño le dice que le falta dibujar el monstruo debajo de la cama. Ahí, el topógrafo comprende que hay territorios que ningún teodolito alcanza.

Sugerencia final para el taller: Este fragmento tiene una voz muy sólida. Cualquiera de los desarrollos debe mantener esa economía de lenguaje y ese narrador que observa el mundo con el mismo cuidado con el que nivela un trípode. Aprovechen ese "disfrutarlo" para explorar, paradójicamente, lo que duele o se escapa de la medición. ¡Excelente trabajo, taller EEM!

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