Muerte. Relato Breve

Muerte(*)

Las veces que pudo sentir y vivirla se le volvieron difusas y difíciles de recordar, salvo las del día mexicano de los muertos y cuando fue anestesiado por completo. En el día de los muertos, la Catrina que los representa, reprochó la ingratitud a su compañía fiel e infalible, dado que ella no es vista como una amiga que permanentemente nos acompaña y al final nos recibe.
   La muerte en la operación quirúrgica se le evidenció con la anestesióloga. Le dijo en su charla preparatoria que se podía quedar anestesiado ahí. Fue tanto el impacto que cuando la enfermera iba a tomarle la presión, al hacerlo, le advirtió que si no se calmaba no iba a poder seguir con el procedimiento. Mientras  él estaba seguro que sus nervios estaban bien, sin alteraciones, cuando en realidad muerto del susto. Y así, de un momento a otro, se sumergió sedado en un sueño profundo del que sólo recuerda cuando le dijeron que despertara, que ya había concluido la operación, y literalmente se sintió resucitado.
    Sabe que llega porque llega. Pero también, que no  se puede vivir pensando en ella, ser preso de quien la teme permanentemente y mientras tanto, desperdiciando la maravillosa vida misma, que transcurre inexorable en sus días hasta el fin con ella.
    También reconoce que está ahí y es inevitable, haga lo que haga para impedirla. Cuando se presenta no hay certeza, salvo la de la fe, sobre si existe un más allá o un más acá donde el espíritu persista, o se disuelva como el cuerpo en la ceniza y el polvo, desvaneciéndose en el aire, la tierra y el cosmos.
    Le sorprende la fragilidad de la vida en algo tan contundente. Un simple mineral, metal, gas,  plomo, cuchillo, veneno o bacteria, dirigidos o al garete, dañan un órgano en forma letal, acabando con la fragil vida; una explosión, un accidente de tránsito o de aviación. Una enfermedad que se agudiza en forma grave y la produce, o  un deslizamiento, caminando al borde de un abismo, precipitándose al aire dirigido al vacío.

...Así, al llegar a su propio duelo, imaginará estar presente, escuchando las conversaciones, anécdotas y canciones referidas a él como difunto. Tratando de conversar, bailar y cantar algunas de ellas. Recibiendo las señales que le pueda expresar un pájaro posado sobre la ventana o al lado de su oreja y que con su trinar le genera significados; o la nube que dibuja rostros y gestos de su pasado y futuro al que regresa; o simplemente con el silbido del viento, simulando las voces que quedaron con el eco de la muerte, que se percibe y vive. Carlos Capcast 

(*)Taller 3. Escuela de Escritores. Relato breve. Tema seleccionado: La muerte. Abstracto y concreto

EE: https://escueladeescritores.com/

Comentarios

" Hola Carlos, un texto breve pero muy interesante sobre la muerte. Me toca personalmente como mexicana. Imagine perfectamente a la catrina, el camino de las almas, etc. De hecho pienso que podrías profundizar un poco mas. Entiendo que a partir de este suceso cercano a la muerte el se obsesiona con ella por que le aterra, a raíz de lo que le dicen antes de ponerle la anestesia. No me quedó muy claro cuando es que muere, porque por lo que entendí, despierta después de la operación. 

Tiene potencial a ser un bello relato de cómo un suceso fuera de lo cotidiano dispara una serie de comportamientos que finalmente terminan por llevarlo a ese lugar que más teme: la muerte. 

 

Saludos!

  • Carlos Alberto

    Alexandra, muchas gracias por tu comentario. Lo de la Catrina es para toda una novela y la presencia de la muerte no tiene descenlace en el relato. Es una compañía diaria, como lo dice Catrina, que al final nos llega inexorable, nos recibe y nos hace imaginar como sería en  el postmorten si lo hubiere. Abrazos 

    Editado por Carlos Alberto el 10 de feb en 16:33

Carlos, Muerte
Comentario Marisa Mañana, profesora
Página 9-10 de 24

No queda del todo claro si el personaje muere literalmente del susto —casi
como una broma trágica— o si muere de una muerte natural. En cualquier caso,
aunque el texto habla explícitamente de su temor a la muerte, da la sensación
de que toda su vida ha sido, de algún modo, una preparación para ese final
tan temido. Esa idea se refuerza con las últimas palabras, que introducen una
progresión interesante entre el miedo inicial y una cierta aceptación. Desde mi
punto de vista, Carlos, esa progresión —¿era tu idea?— es uno de los ejes más
potentes de tu texto.
Uno de los momentos que más me ha gustado del arranque es la escena en el
quirófano. Cuando la enfermera le toma la tensión, no nos dice la cifra exacta
que marca la máquina, pero sí que, si no se tranquiliza, no se puede continuar
con el procedimiento. Estupendo. Sin necesidad de explicarlo, nos haces saber
que este hombre está muy nervioso. Además, creo que esa escena genera
empatía inmediata: ¿quién no ha tenido alguna vez a la muerte cerca, aunque
solo sea en forma de miedo? A eso se suma el alivio y el contraste cuando
finalmente despierta de la operación.
También está bien trabajado el modo en que introduces distintas reflexiones: la
creencia o no en la vida después de la muerte y los diferentes tipos de muerte
posibles —cuchillo, explosión, enfermedad, una caída—. Todos esos elementos,
junto con la presión en el quirófano, el susto, el dormir y el despertar, el más allá
y el más acá, construyen un campo semántico muy claro en torno a la muerte.
De hecho, incluso sin nombrarla directamente, el texto permitiría entender la  idea del temor.
Creo que tienes un filón para seguir trabajando en la otra gran idea que asoma:
haber desperdiciado la vida. Esa noción está presente, aunque no termina de
concretarse. No se ve del todo en qué ha consistido ese desperdicio, qué cosas
no ha hecho, qué decisiones ha evitado. Traduce ese desperdicio en acciones
o imágenes concretas. De este modo, el campo semántico de la muerte se
volvería aún más potente, y la idea se entendería sin necesidad de enunciarla.
La imagen final me ha gustado mucho: el personaje percibe a través de un
pájaro, una nube o el viento que la muerte llega, y esta percepción sensorial da
al cierre un tono distinto, más sereno. Para mí, esas últimas palabras remiten
claramente a una aceptación, quizá forzada, quizá inevitable, pero aceptación
al fin y al cabo.
Creo, Carlos, que de los textos que has escrito este es uno de los más narrativos.
Todo ocurre con rapidez, pero te apoyas en elementos muy concretos y en
imágenes —el precipicio, el cuchillo, el pájaro, la nube, el viento— que aportan
incluso un tono poético. Y conviene recordar que lo narrativo no está reñido con lo poético, siempre que lo narrativo siga siendo el eje del relato.

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