La promesa del reencuentro
La promesa del reencuentro Su padre le dijo, un mes después de haber ido a visitarla: —Mijo, debes volver a viajar a ver a tu madre porque está muy enferma.—No pudo explicarle más ni decirle la verdad. En aquel mes anterior, la emoción del encuentro del hijo con su madre había sido grande. Él, dijo justificándose: —A mi temprana edad, apenas distinguía los signos de vida que ella aún conservaba. Los de la muerte, no los podía imaginar que se le llegarían a presentar—A los cuarenta y pico de años de ella, creyó que la hinchazón y el color amarillo de su cuerpo eran pasajeros y curables. Para ese viaje repentino, le llevaría un ramo de rosas rojas y de margaritas amarillas, que cultivaba en el jardín de su casa. Las tenía vistas en el cuadro de pintura que le regaló a su querida amiga, quien era experta en la simbología de las flores, los colores y los afectos. Pensó, atendiendo la recomendación de su amiga, que ofrendarle las f...