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Declaraciones temblorosas EE

Declaraciones temblorosas Fue después de un inconsulto y atrevido  temblor que c on la velocidad de un movimiento planetario indoblegable dejaba su huella. Le dejó con un miedo tembloroso y  le promovió en sus oraciones a lo divino y humano la súplica para que el próximo nunca fuera ' terremonstruoso'.                           ¿ Entonces qué   hiciste en el momento del temblor? :  —"Nada" ¿nada?:  Estuve en la sala sentado y echado a la suerte, quieto y alternando con instantes en los que controlaba las reacciones de  alarma que hacían contener la respiración. Solo lo sentí temblando. Miré al techo y las paredes que me daban protección y agarré las ruedas de la silla que giraban hacia adelante y atrás.  Sentí que me golpeteaba la espalda. Temblaba.  No tuve ningún temor, creo, encima de la cabeza no había peligro y el escritorio es de madera dura, bien resistente. Perm...

Declaraciones temblorosas

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" Declaraciones temblorosas .  Un inconsulto y atrevido terremoto.  Capcast "Fue después de un fuerte temblor causado por un inconsulto y atrevido terremoto":     —Cómo, cuándo y dónde, menos. Nadie sabe con  exactitud el momento, la intensidad, las condiciones precisas, el espacio y el sitio en que ocurrirá, el impacto  y por si acaso el relato si se siguiera existiendo.      Todo es y sigue echado a la suerte, a las previsiones posibles  probables, y a la buena de Dios según las creencias y supuestas certezas. A las capacidades y destrezas, y a la confianza de que, por si acaso, se nos volviera a presentar: "Que no sea más fuerte y tembloroso, desastroso y destructivo como un terremoto desastroso, terremonstruoso". :Que contemos con protecciones efectivas y seguro, con la esperanza de que podremos seguir ' Viviendo para contarlo"—.  Un fuerte, inconsulto y atrevido terremoto, con...

La profesora de religión

La profesora de religión     " En días como éstos siento que podría enseñar al más rudo de los rudos, al más brillante de los genios. Podría abrazar y mimar al más triste de los tristes." El profesor . F. McCourt, 06.     Cansada del trajin acumulado en muchos años y apoyada de un bastón de madera tallada, la profesora de religión debe llegar al salon de clase,  antes de las siete de la mañana. Es en estricto cumplimiento del horario, en su último día y a satisfacción.    Venía en su viaje final, aquel que anheló y recreaba en sus sueños. El reencuentro en la eternidad con sus seres más queridos; los que están con uno todos los días y se expresan en los rezos compartidos.     Sus pasos, apoyados con el bastón de caoba que le daba  la movilidad e imagen propia,  llevaban el acumulado de su profunda nostalgia, en un esbelto, robusto y cansado cuerpo rociado sutilmente de perfume.  Se dirigía por última vez a la clase final...

Mediador

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* Mediador Se levantó a primera hora, dobló las piernas, estiró los pies y se santiguó, como cada mañana. El frío que se extendía por su cuerpo era intenso y lo despertaba con el insomnio previo. El sol por la endija irradiaba sus primeros destellos, dando señales de un buen presagio. En la habitación apenas se filtraba la luz por la cortina y afuera, el ruido de los automotores con su hollín, contrastaba por el trinar mañanero de los pájaros que anunciaban un buen día.  Deseaba que con el amanecer no llegara consigo los infaltables asaltos bancarios ; motines carcelarios o desalojos forzados de vendedores ambulantes, intentos de exterminio a personas explotadas,  o asuntos del mínimo vital o renta básica : Eran parte destacada de la miscelánea de problemas que atendía por oficio en esos tiempos, los que consideraba, podría seguir sorteándolos con éxito. Estaba inmerso en las actuaciones que le esperaban. Era tal su ensimismamiento, que a veces no sabía si se ...

El mediador

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1. El mediador. Versión inicial. Se levantó a primera hora, dobló las piernas, estiró los pies, se calzó las pantuflas y se santiguó, como cada mañana. El frío que se iba a prolongar por todo su cuerpo era intenso y lo despertaba por completo. El sol en la ventana se sentía una maravilla y la habitación, aún oscura, apenas filtraba por su cortina los primeros destellos del alba. Afuera, el ruido de los automotores en la calle con el hollín que expulsaban, contrastando con el trinar mañanero de los pájaros que anunciaban un esplendoroso día por venir.   Deseaba que el alba no trajera consigo los presentidos e infaltables nuevos asaltos bancarios, m otines carcelarios o desalojos forzados de vendedores ambulantes y su mínimo vital: era lo habitual. Propio de la miscelánea de los problemas que atendía por esos tiempos. Consideraba que pudiera sortearlos con éxito. Su mente estaba inmersa en las actuaciones que le esperaban y su ensimismamiento en ellas hacía que a menudo no supiera s...

Muerte. Relato Breve

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Muerte(*) Las veces que pudo sentir y vivirla se le volvieron difusas y difíciles de recordar, salvo las del día mexicano de los muertos y cuando fue anestesiado por completo. En el día de  los muertos, la Catrina que los representa, reprochó la ingratitud a su compañía fiel e infalible, dado que ella no es vista como una amiga que permanentemente nos acompaña y al final nos recibe.    La muerte en la operación quirúrgica se le evidenció con la anestesióloga. Le dijo en su charla preparatoria que se podía quedar anestesiado ahí. Fue tanto el impacto que cuando la enfermera iba a tomarle la presión, al hacerlo, le advirtió que si no se calmaba no iba a poder seguir con el procedimiento. M ientras  él estaba seguro que sus nervios estaban bien, sin alteraciones, cuando en realidad muerto del susto. Y así, de un momento a otro, se sumergió sedado en un sueño profundo del que sólo recuerda cuando le dijeron que despertara, que ya había concluido la operación...

Prometeo cansado

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PRÓLOGO. EL PROMETEO CANSADO. Extracto* El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo , que se violenta a símismo, que está en guerra consigo mismo.      En realidad, el sujeto de rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo. El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su álter ego, con el cual está en guerra. Así visto, la relación de Prometeo y el águila es una relación consigo mismo, una relación de autoexplotación.       El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio. De esta manera, Prometeo, como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito . Es la figura originaria de la sociedad del cansancio. Kafka emprende una reinterpretación interesante del mito en su críptico relato «Prometeo»: «Los dioses se cansaron; se cansaron las águilas; la herida se cerró de cansancio». Kafk...