Abuelo
Los preparativos de los padres con la salida que tenían prevista, no contaban con la preocupación de la niña por sus muñecas. Le decía a sus padres que ella no podía dejarlas solas y así no saldría, ellas necesitaban de su amor. Incluso llegó el momento que se les escondió en el almario para que no se la llevarán. Al llegar su abuelo, salió y le dijo: —Estoy triste. Voy de paseo con mis padres y no puedo llevar a todas mis muñecas; tengo que dejar a Maribel para que las cuide. Isabela se va conmigo para el baile que tenemos. —Tranquila. Veo que las dejas bien guardadas y arropaditas. Yo quedo pendiente de ellas. Por eso vivo cerca, para darles la vueltica por si me necesitan, respondió. —Ah, bueno, abuelito, se las encomiendo, sobre todo a Maribel, que la dejo encargada para que lo ayude. Así me voy más " tanquila", una de las palabras que conservaba. Mientras estaba en su paseo familiar, miró una muñeca parecida y le recordó que algunas de las suyas estaban ...