Ensueño T14. RV— EE.
Desde que la vio por primera vez, supo que no era solo un ensueño. La había imaginado siempre así: como una figura esculpida con inspiración y designio definido. Ojos color de miel, con rayones verdes que asemejaban un paisaje de un bosque brillante y multicolor. Cabellos dorados como destellos de sol, que le recordaban los de su madre fallecida. Al sonreír, contraía la boca y los ojos, y provocaba un contagio considerable. Sus pasos le parecían de bailarina de ballet: los deslizaba suavemente, como acompañados por una música de acordes tenues. Sus palabras se expresaban con sutil vocalización. Sus labios carnosos le recordaban las frutas jugosas y apetecidas que consumía con avidez. La contemplaba idealizado y en silencio. La miraba a hurtadillas, entre bambalinas, escondido. Salía a menudo a observarla cuando aparecía en el balcón de su casa. Aguardaba sigiloso el momento de admirarla. Cada vez que lo hacía, los latidos del corazón le...