Titilar de luciérnagas. T17EE
Desde sus primeros años quiso ser religiosa y miraba el convento como su opción de vida. En sus primeros años cargaba la imagen de la Virgen María y el escapulario. Las oraciones diarias eran invocando al Padrenuestro y las Aves Marias, haciendo el rosario. No faltaba a ninguna liturgia y cumplía con sus mandatos y preceptos. Sus regalos los prefería con motivos religiosos. Guardaba con especial cariño el muñequito que al moverse rezaba la oración del Padrenuestro. Soñaba su vida de religiosa y que cuando muriera estaría santificada. En consecuencia, de joven su propósito no era casarse y conformar una familia, menos morir pronto. No obstante, por circunstancias de su destino se dedicó al hogar y a los hijos, gracias a la insistencia de su pretendiente, quien ofreció promesas y penitencias religiosas hasta lograr su cometido de casarse con ella. Llegó a pensar que tanta insistencia, penitencia y rezos ofrendados eran seguramente voluntad divina y se desente...