Un viaje en crucero
El viaje en el crucero se podía ir al traste; había fuertes huracanes fuera de temporada, propios de estos tiempos del clima impredecible. Hasta que no se aplacaran, no habría modo de embarcarse. —Lo mejor es que aplacemos el viaje y nuestros planes—le dijo él—. Todavía tenía dudas de hacer lo que habían acordado, lo haría a regañadientes. —No, téngalo por seguro que ya desaparecerán; así ha venido sucediendo y la pasaremos bien, cada uno por su lado—le contestó ella— reafirmando lo que se habían propuesto. —Está bien, viajaremos por el mar, la suerte está echada, al final nos separaremos—le contestó él a regañadientes—. El hecho es que llegaron al puerto turístico de la terminal marítima de transporte y ahí hicieron una larga fila que conducía por barandas metálicas al despacho portuario de la aduana. En la fila, él o bservó una mujer trigueña de ojos claros que le recordaba un viejo amor. Su compañera, al notarlo le solicitó con sorna que le ofreciera ayuda con ...