Fue desde la aldea
Fue el día de la marcha de la aldea de los molinos en los Sueños de Kurosawa. Ese dia creí que me llevaban en el ataúd y que el viejo centenario del desfile cortejaba feliz mi funeral. La alegría era de un júbilo que desterrada cualquier tipo de tristeza. Una procesión de niños y niñas felices y en diapazón, arrojando flores de múltiples colores, mujeres y adultos que cantaban y danzaban radiantes en el aire. Y, ancianos como él, que hacían sonar sus vientos de cobre y flauta, los platillos, las panderetas y los tambores. Todo recubierto de una melodía marcial de aires triunfadores y la suave brisa, acariciando el reconocimiento de lo vivido en los dias otoñales, bordeada del molino del rio de la vida que los acompaña desde su orilla y acompasando el camino a lo sublime. No había ninguna tristeza_ Es mi recuerdo, así lo viví. –¨Después de mi funeral, pregunté entonces ¿qué me pasa? ¿ que soy?¨–estaba fuera del cuerpo que ya era despojo. –. ¡Zas! ...