La profesora de religión
La profesora de religión " En días como éstos siento que podría enseñar al más rudo de los rudos, al más brillante de los genios. Podría abrazar y mimar al más triste de los tristes." El profesor . F. McCourt, 06. Cansada del trajin acumulado en muchos años, y apoyada de un bastón de madera tallada, la profesora de religión debe llegar al salon de clase, antes de las siete de la mañana. Es en estricto cumplimiento del horario, en su último día y a satisfacción. Venía en su viaje final, aquel que anheló y recreaba en sus sueños. El reencuentro en la eternidad con sus seres más queridos; los que están con uno todos los días y se expresan en los rezos compartidos. Sus pasos, apoyados con el bastón de caoba que le daba la movilidad e imagen propia, llevaban el acumulado de su profunda nostalgia, en un esbelto, robusto y cansado cuerpo rociado sutilmente de perfume. Se dirigía por última vez a la clase fina...