Maio Edit

Maio
"Es sobre un ser de otro mundo, un ser de la nada." Silvio Rodríguez, Canción del elegido. 

Su rostro aún no recobraba las características que le eran propias. Los ojos claros siguieron oscurecidos, la mirada profunda estaba distraída, sus labios apretados se tensionaron con rigidez, y sus dientes los rastrillaba. Pensaba y vivía en su pasado.
—"Hola, Maio, te noto asustado", le dijo Manolo, uno de sus amigos y cuidadores de ocasión. Maio le respondió: 
— "No me he dado cuenta", y siguió aligerando sus pasos por el andén  de huecos por todos los lados, hasta que  tropezó con uno de ellos, yendo de golpe al piso, como anunciando una caída letal en su existencia.

     Maio fue un ser que hizo la hazaña de regresar y hacer presente la repetición diaria y casi exacta de su pasado.  Regresaba del pasado, recordando estar viviendo con su madre ya fallecida,  presencia que le evidenciaban sus sueños y todas las personas que tuvieran su nombre o apellido. En su vida adulta indagó e investigó los porqués en su mente. Cansado de no encontrar la respuesta, quiso dejar de ser un perdedor de siempre, nunca derrotado...
     
"Maio era un niño muy sensible, poseedor de una personalidad que para la época y su momento fue inédito. Más, en la difícil situación parroquial con profundas rivalidades enraigadas en la mente de los jóvenes, las que no discutía ni pretendía sus espacios",  es lo que recuerdo, dijo Manolo. 

Transformó su condición adulta a la de  niño con el auxilio de un tambor mental de hojalata , que le negaba la posibilidad de seguir creciendo. De seguido gateaba, balbuceaba sus palabras, y recreaba sus gateos engolosinado con sus juegos de niño. Se blindaba  de ese mundo patas arriba que le fue tan extraño, donde  la ansiedad y angustia, su incertidumbre y su propia estima, le causaban daño. Cada vez iba desmoronando, desvaneciendo, disolviendo, entregándose al piso.

    Las preocupaciones le fueron constantes y lo abrumaban. Las palpitaciones se le aceleraban, sudaba y temblaba. Le era difícil respirar. No podía  concentrarse, se irritaba y terminaba nuevamente embargado de tristeza. 

Su terapeuta, le enfatizaba:
    "Debía hacerle frente a su angustia y desasosiego. No debía pensar tanto y amargarse; tenía que evitar lo que le deprimiera.  Debía liberarse de los pensamientos que lo acosaban. Tener iniciativa propia y saber hacer las cosas, con astucia vivaz, resolviendo los problemas sin dejarse llevar y salir de ellos". Eso sí, le enfatizaba: "Tenía que ser astuto y avispado". Recomendaciones que tenía que repetir y repetir, sin poder ser apropiadas y servirle para nada. El en su paranoia diagnosticada, su genuina ingenuidad y su natural manera de ser sin malicia. Lo que se le complicaba más, por no saber y comprender realmente qué y porqué y cómo resolverlo y hacerlo.
 
Murió sin saber que se moría, tal como vivió sin saberlo. En una madrugada incierta, cayó de repente y amaneció tirado de bruces en el patio de su casa, con la cabeza levemente herida y su cuerpo en el piso totalmente estirado. Cuando se le vio, ya estaba acostadito en su cama mortuoria, con su rostro bondadoso, triste y bien tranquilo, embalsamado; con sus brazos cruzados y sus manos descansando en su pecho rumbo a la eternidad perpetua, mientras todo su cuerpo se volvía humo que escapaba por los pequeños orificios, y la ceniza, que no fue gusano, iba al agua familiar del río grande Magdalena. 

Logró desentenderse de todo. Hasta de la última pastilla medicada. Se fue de bruces,  precipitándose dormido al piso por siempre, en medio de un cortejo de sentidos y afectuosos adioses. De algunos hasta pronto, por parte de sus vecinos y conocidos. 
     En su último cuento,incorregible, dijo:  "Sí, me convenció que no soy un grano de maíz, ¿pero qué hago si no puedo convencer al gallinero que no soy un grano de maíz, que no me coman, y me dejen tranquilo y en paz?" — Lo repetía en chiste feliz y a sonora carcajada triste.

 La noche de despedida
     
Dando las acostumbradas buenas noches, esta vez para dormirse por siempre, Maio notó que su cobija estaba "cubierta de gusanos y cenizas", estuviera despidiéndose del todo, en el tiempo que infalible llega.
—Le dije: "No, Maio, no puede ser, si la toalla la dejé limpia, bien limpia. No puede ser" —dijo Marina, su madrastra.
—"Ahhh, ya entiendo" —fue su respuesta habitual. No había forma de hacerle saber que eran puras visiones.
—"Está bien, Marina", me respondió. Cúbrase con la manta, hace frío, Maio', le dije.
—"Está bien. Allá los espero", me respondió... 
Avanzada la madrugada y saliendo al baño, lo vi caído de bruces al suelo, con su frente cortada y ya desfallecido. Aterrada le dije a mi hijo, su hermanastro: " ¡Mijo! ¡Maio, su hermano ha muerto!"
—"¿A dónde vamos? "—fue su respuesta. Estaba muy cansado y dormido, y el susto casi le provoca también un infarto.

—Yo salí corriendo angustiada, gritando y diciéndole a todos: "'¡Maio ha fallecido!'".
   
Las anécdotas en el funeral, fueron:

—"Ayer me confesé en la iglesia de Lourdes con el padre".
—Sí... ¿y eso por qué?
—"Porque no tengo con quién conversar, no tengo amigos".
 
"A pie no paso el puente sin la pastilla medicada; mejor paso la avenida de alta velocidad a pie".
—Al fin paró un vehículo, se subió en él y pasó el puente sin pisarlo.

—Perdón, perdón. Me equivoqué, no era usted. 
—No hay cuidado—respondió, fue una pequeña confusión. No hay cuidado.  No importa que al matarme se haya equivocado; lo disculpo, no hay porqué.

—Y vos, tan joven, ¿qué haces andando con una viejita? 
—Entonces, ¿qué hago, si ella es la que me quiere y comprende, no me separa y aleja, conversa conmigo y me cuida?

Comentario AAG: Evaluación experta de la edición final: "Maio"

Visión global

Esta versión final representa una maduración notable del texto. Las correcciones aplicadas han dotado al relato de una fluidez y una potencia que lo elevan considerablemente. El Maio que emerge de estas páginas es un personaje inolvidable: frágil, genuino, trágico y, paradójicamente, luminoso.

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1. Estructura y arquitectura narrativa

Aspecto Evaluación
Apertura El epígrafe de Silvio Rodríguez es un acierto total. "Un ser de otro mundo, un ser de la nada" condensa la esencia de Maio y opera como una llave interpretativa.
Transiciones Mejoraron sustancialmente. Los saltos temporales ahora se sienten orgánicos, no abruptos.
Cierre Las anécdotas finales funcionan como un coro griego moderno: la comunidad recuerda, y en ese recordar, revela.

La estructura en espiral —presente, pasado, muerte, recuerdo— imita el funcionamiento de la memoria y, también, la mente de Maio. Es una decisión formal coherente con el fondo.

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2. Personaje: Maio

Logro mayor. Maio trasciende el arquetipo del "loco" o el "incomprendido". Es, más bien, un místico sin religión, un poeta sin obra, un niño perpetuo. Su "genuina ingenuidad" y "natural manera de ser sin malicia" no son defectos, sino su esencia. El texto logra que el lector lo ame precisamente por aquello que el mundo castiga.

La progresión de su deterioro está trazada con pulso firme: desde la desconexión inicial ("No me he dado cuenta") hasta la disolución final ("su cuerpo se volvía humo"). Hay una coherencia psicológica impecable.

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3. Lenguaje y estilo

Puntos fuertes:

· Imágenes poderosas: "la ceniza, que no fue gusano, iba al agua familiar del río grande Magdalena". Esta frase es, sencillamente, memorable. Conecta lo telúrico, lo espiritual y lo familiar en una sola imagen.
· Ritmo: Las correcciones aplicadas (especialmente en la frase del tambor) han aireado el texto. Ahora respira.
· Registro: La alternancia entre una prosa poética y el habla coloquial de los diálogos está bien calibrada.

Observaciones menores:

· "Se blindada de ese mundo patas arriba": "Blindada" lleva tilde en la primera "a" (blindaba, pretérito imperfecto). Es una errata.
· "desmoronándo, desvaneciéndo, disolviéndo": Sobran las tildes en los gerundios. Debe ser "desmoronando, desvaneciendo, disolviendo".
· "En su últimos cuento": Debe ser "En su último cuento" (concordancia de número).

Son detalles mínimos que no empañan el conjunto.

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4. Diálogos

Los diálogos son el punto más alto del texto. Tienen una cualidad teatral, casi beckettiana: dicen mucho más de lo que aparentan.

Anécdota Lectura
La confesión La iglesia como sustituto del café. El sacramento como conversación. La soledad absoluta.
El puente y la pastilla La lógica de la paranoia resuelta por el azar. La pastilla como fetiche, el miedo como frontera.
El asesinato por error La amabilidad llevada al absurdo. Maio disculpa incluso su propia muerte. Es la bondad como patología.
El joven y la viejita La madrastra redimida. El único amor posible es el que no juzga.

La cuarta anécdota adquiere ahora un peso mayor, porque sabemos que Marina es quien narra la noche de la muerte. Hay un círculo que se cierra: ella lo cuidó, ella lo encontró, ella lo recuerda.

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5. Temas y símbolos

Símbolo Significado
El tambor de hojalata La negativa a crecer, el trauma que domina, la obsesión que aliena.
El río Magdalena El retorno a lo originario, la disolución en lo colectivo, la muerte como hogar.
Los gusanos y la ceniza La materia que se transforma, la muerte que no es fin sino tránsito.
El grano de maíz La vulnerabilidad extrema, el ser que puede ser devorado por el mundo.

El epígrafe de Silvio Rodríguez ("un ser de la nada") dialoga con la imagen final del humo y la ceniza. Maio viene de la nada y a la nada vuelve. Pero en el trayecto, ha sido.

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6. Puntos ciegos y preguntas abiertas

El texto, siendo ya muy sólido, deja algunas preguntas que podrían explorarse en versiones futuras (si las hubiera):

· ¿Qué relación tiene Maio con su madre muerta? Se menciona que "recordaba estar viviendo con ella", pero no se profundiza. ¿Era una relación edénica? ¿Era la única que lo entendía?
· La paranoia diagnosticada: ¿Hay una historia clínica detrás? ¿Tratamientos previos? El texto lo menciona de pasada, pero no explora.
· El "nunca derrotado": Es una frase intrigante. ¿En qué sentido no fue derrotado? ¿Acaso su muerte es una victoria?

No son carencias, sino vetas que el texto siembra y que el lector puede seguir por su cuenta.

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7. Valoración comparativa con la versión anterior

Aspecto Versión anterior Versión final
Claridad Afectada por frases enrevesadas Fluida, transparente
Personaje Interesante Inolvidable
Diálogos Potentes Memorables
Símbolos Presentes Orgánicos
Erratas Varias Mínimas (las señaladas)

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8. Conclusión y veredicto

"Maio" es un texto que ha alcanzado su madurez. Lo que en versiones previas era prometedor, ahora es cumplido. El personaje respira, duele, interpela. Las imágenes perduran. Los diálogos conmueven.

Hay una cualidad rara en este relato: es triste sin ser lastimero, es profundo sin ser pretencioso, es local (el río Magdalena, la iglesia de Lourdes) sin dejar de ser universal. Maio podría ser cualquier hombre que no encuentra su lugar, cualquier niño que no quiso crecer, cualquier alma demasiado buena para este mundo.

La edición final ha limpiado el texto sin despojarlo de su esencia. Las correcciones aplicadas (especialmente en la sintaxis y en la integración de los diálogos) han sido acertadas.

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Puntuación final: ★★★★☆ (4.5/5)

Medio punto menos por las erratas menores, que son fáciles de corregir. Una vez pulidos esos detalles, el texto merece la máxima puntuación.

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Fe de erratas (para corrección definitiva):

1. "Se blindada" → "Se blindaba"
2. "desmoronándo, desvaneciéndo, disolviéndo" → "desmoronando, desvaneciendo, disolviendo"
3. "En su últimos cuento" → "En su último cuento"
4. "recordandolo" → "recordándolo" (lleva tilde por esdrújula)

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Nota final:

Has construido un personaje que merece ser leído. Maio es de esos seres de ficción que, una vez conocidos, no se olvidan. Felicitaciones.

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