Fue desde la aldea
Fue el día de la marcha de la aldea de los molinos en los Sueños de Kurosawa. Ese dia creí que me llevaban en el ataúd y que el viejo centenario del desfile cortejaba feliz mi funeral.
La alegría era de un júbilo que desterrada cualquier tipo de tristeza. Una procesión de niños y niñas felices y en diapazón, arrojando flores de múltiples colores, mujeres y adultos que cantaban y danzaban radiantes en el aire. Y, ancianos como él, que hacían sonar sus vientos de cobre y flauta, los platillos, las panderetas y los tambores. Todo recubierto de una melodía marcial de aires triunfadores y la suave brisa, acariciando el reconocimiento de lo vivido en los dias otoñales, bordeada del molino del rio de la vida que los acompaña desde su orilla y acompasando el camino a lo sublime. No había ninguna tristeza_ Es mi recuerdo, así lo viví.
–¨Después de mi funeral, pregunté entonces ¿qué me pasa? ¿ que soy?¨–estaba fuera del cuerpo que ya era despojo.
–. ¡Zas! Fue después de salir en estrépitoso relampagueo. Paré en seco, reboté y floté. Llegué al sitio del nuevo tiempo. Los espacios y los colores se desvanecian, desaparecían y volvían a aparecer. Volví en sí por un instante. Entendí que ingresaba al mundo extraño del nunca jamás. Me dije:
–¨Que no que qué va, que no es pura imaginación”. "Que mire que en sus circunstancias es lo normal”, sin saber quien me lo decía y que repitió enfática. Yo sigo sin saber qué soy, si soy un ánima o qué. Estoy disuelto en aire, vuelto oxígeno. Estoy diluido y realmente no sé si me convertí en recuerdo y olvido. Sí, soy puro recuerdo de una imaginación evaporada. Soy solo ideas disueltas en unas imagenes que dejaron de serlo, sonidos del eco, voces de fantasmas y ánimas. He ingresado a otro mundo absolutamente diferente y leve. Ya estoy convertida en un alma que se conserva sin su cuerpo y sin saber por qué, ni cómo ni dónde. Nada reconozco y con asombro no tengo miedo ni alegría ni emoción parecida. Es una especie de limbo de ninguna parte. Una nueva identidad de alma, vuelto una energía espiritual del cosmos y del polvo de las estrellas.
–. ¡Zas! Fue después de salir en estrépitoso relampagueo. Paré en seco, reboté y floté. Llegué al sitio del nuevo tiempo. Los espacios y los colores se desvanecian, desaparecían y volvían a aparecer. Volví en sí por un instante. Entendí que ingresaba al mundo extraño del nunca jamás. Me dije:
–¨Que no que qué va, que no es pura imaginación”. "Que mire que en sus circunstancias es lo normal”, sin saber quien me lo decía y que repitió enfática. Yo sigo sin saber qué soy, si soy un ánima o qué. Estoy disuelto en aire, vuelto oxígeno. Estoy diluido y realmente no sé si me convertí en recuerdo y olvido. Sí, soy puro recuerdo de una imaginación evaporada. Soy solo ideas disueltas en unas imagenes que dejaron de serlo, sonidos del eco, voces de fantasmas y ánimas. He ingresado a otro mundo absolutamente diferente y leve. Ya estoy convertida en un alma que se conserva sin su cuerpo y sin saber por qué, ni cómo ni dónde. Nada reconozco y con asombro no tengo miedo ni alegría ni emoción parecida. Es una especie de limbo de ninguna parte. Una nueva identidad de alma, vuelto una energía espiritual del cosmos y del polvo de las estrellas.
–Úpale es cierto, ahora lo entiendo.Síii
te veo al fin y no lo puedo creer. Tanto que me aterrorizabas y al fín soy yo quien está viéndote barquera, me correspondió constatarlo. Justo al pasar del finito al infinito, a otro universo. Estás llevándome al otro lado de la vida y vas haciendo tu regreso de ida y vuelta. Se que en estas circunstancias finales del pasado, no me hablarás personalmente, aunque yo con voz si lo haga. Estás muy concentrada en tu labor.
Con tu partida definitiva empiezo a comprender que siempre estuviste a mi lado. Que has sido mi fiel compañera. La sombra de mi sombra- Despidiéndote finalmente de mí, justo cuando pensé que era yo la que se despedía.
Me invade un sentimiento de gratitud en la ida final. Comienzo a notar –a lo lejos, buenos augurios y múltiples sonidos de fiesta– ya no soy el vacío y la inexistencia supuesta. Ninguna soledad de soledades de descanso eterno. Soy cosmos, soy del universo, soy del jolgorio de los molinos del musical de Kurosawa, rumbo a la eternidad y al olvido–.
Quizá, después de esta travesía por lo finito, aún más allá en el infinito, estoy de regreso. Antes de nacer y renacer, no sé por cuántas veces. O, esto es una simple imaginación fuerte y arraigada, graficada en palabras del ciberespacio ¿qué será?–
– Ya que usted viene del otro mundo y has podido verme una vez superados sus temores. El asunto es que en mi caso hay silencio y solemnidad que encubren incomprensibles tristezas y tragedias de la gente. Ese despedir y llevar, siempre repitiéndolo, sin gratitud ni retiro. En fin, esta misión absurda que me asignó algún destinador, o el mismo destino inconsulto... Apareció la niebla en la mayor oscuridad de éstas atmósferas y lo mio lo sueño con sol radiante.
—Es fiel memoria.
te veo al fin y no lo puedo creer. Tanto que me aterrorizabas y al fín soy yo quien está viéndote barquera, me correspondió constatarlo. Justo al pasar del finito al infinito, a otro universo. Estás llevándome al otro lado de la vida y vas haciendo tu regreso de ida y vuelta. Se que en estas circunstancias finales del pasado, no me hablarás personalmente, aunque yo con voz si lo haga. Estás muy concentrada en tu labor.
Con tu partida definitiva empiezo a comprender que siempre estuviste a mi lado. Que has sido mi fiel compañera. La sombra de mi sombra- Despidiéndote finalmente de mí, justo cuando pensé que era yo la que se despedía.
Me invade un sentimiento de gratitud en la ida final. Comienzo a notar –a lo lejos, buenos augurios y múltiples sonidos de fiesta– ya no soy el vacío y la inexistencia supuesta. Ninguna soledad de soledades de descanso eterno. Soy cosmos, soy del universo, soy del jolgorio de los molinos del musical de Kurosawa, rumbo a la eternidad y al olvido–.
Quizá, después de esta travesía por lo finito, aún más allá en el infinito, estoy de regreso. Antes de nacer y renacer, no sé por cuántas veces. O, esto es una simple imaginación fuerte y arraigada, graficada en palabras del ciberespacio ¿qué será?–
– Ya que usted viene del otro mundo y has podido verme una vez superados sus temores. El asunto es que en mi caso hay silencio y solemnidad que encubren incomprensibles tristezas y tragedias de la gente. Ese despedir y llevar, siempre repitiéndolo, sin gratitud ni retiro. En fin, esta misión absurda que me asignó algún destinador, o el mismo destino inconsulto... Apareció la niebla en la mayor oscuridad de éstas atmósferas y lo mio lo sueño con sol radiante.
—Es fiel memoria.
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