Fui otra
Fui otra
Fue desde la marcha fúnebre de la aldea de los molinos de agua, en los Sueños de Kurosawa, cuando sentí que era yo a quien llevaban en el ataúd y el viejo sabio del desfile, cortejaba las exequias lleno de regocijo. La alegría era de un júbilo que desterrada cualquier tipo de tristeza. Una procesión de niños y niñas felices y en diapazón, arrojaban en su inocencia flores de múltiples colores. Mujeres esplendorosas y radiantes, cantando y danzando en el aire. Adultos y ancianos, haciendo sonar entusiasmados sus vientos de cobre y flauta, los platillos, las panderetas y los tambores. Todo recubierto de una melodía marcial con sus aires triunfadores, y la suave brisa acariciando lo bien vivido. Eran los dias otoñales que estaban en el curso de la despedida. Al lado, un rio de la vida que acompaña desde su orilla, ese camino a lo sublime. No había ninguna tristeza. Demasiado tarde vine a saber que no era yo la despedida, era una venerable anciana. A partir de ahí fui otra y me volví una fallecida.
–Después de mis exequias, me pregunté transformada ¿qué me pasa, en donde estoy? Estaba fuera del cuerpo que ya era despojo y fluía en el ambiente. ¡Zas! Fue en estrépitoso relampagueo. Paré en seco, reboté y floté. Llegué al sitio de los nuevos tiempos. Los espacios y los colores se desvanecian, desaparecían y volvían a aparecer. Volví en sí por un instante. Entendí que estaba ingresando al mundo extraño del nunca jamás y me dije: ¨Que no, qué va, es pura imaginación. Aquí me tienes, en el regazo de Catrina, quiem me dijo que en mis circunstancias era lo normal, y me repitió enfática:
–Después de mis exequias, me pregunté transformada ¿qué me pasa, en donde estoy? Estaba fuera del cuerpo que ya era despojo y fluía en el ambiente. ¡Zas! Fue en estrépitoso relampagueo. Paré en seco, reboté y floté. Llegué al sitio de los nuevos tiempos. Los espacios y los colores se desvanecian, desaparecían y volvían a aparecer. Volví en sí por un instante. Entendí que estaba ingresando al mundo extraño del nunca jamás y me dije: ¨Que no, qué va, es pura imaginación. Aquí me tienes, en el regazo de Catrina, quiem me dijo que en mis circunstancias era lo normal, y me repitió enfática:
" Yo misma sigo sin saber exactamente qué soy, si soy unas ideas disueltas en unas imagenes que se dejaron o soy un ánima o qué. Entretanto, estoy disuelta en aire, vuelta oxígeno. Estoy diluida y realmente no sé si me convertí en recuerdo y olvido, sin saber donde estoy. Sí, soy puro recuerdo de una imaginación evaporada. Soy sonidos del eco, voces de fantasmas y ánimas".
Le dije que yo vivia en otro mundo, absolutamente diferente y desconocido. Convertida en un alma que se conserva sin su cuerpo. Sin saber por qué, ni cómo, ni dónde. Nada reconocia, todoble era extraño, con asombro no tenia miedo ni alegría ni emoción parecida. Es una especie de limbo de ninguna parte. Una nueva identidad de alma, vuelto una energía espiritual del cosmos y del polvo de las estrellas que somos.
– Cuando me viste no lo podías creer. Tanto me aterrorizabas y al fín soy yo quien te está viendo de barquera, despidiéndote. Me correspondió constatarlo. Justo al pasar del finito al infinito, a los otros universos, dijo Catrina.
–Le respondí: estás llevándome al otro lado de la vida y vas haciendo tu regreso de ida y vuelta. Se que en estas circunstancias finales del pasado estás muy concentrada en tu labor. Con tu partida empiezo a comprender que siempre estuviste a mi lado. Que has sido mi fiel compañera.
La sombra de mi sombra. Ahora, Catrina, despidiéndote finalmente de mí, justo cuando pensé que era yo la que se despedía. Me invade un sentimiento de gratitud en tu ida final. Mi rumbo esta definiéndose. Comienzo a notar que ya no soy el vacío ni la supuesta inexistencia. Ninguna soledad de soledades, ni descanso eterno. Soy cosmos, soy universo, soy del jolgorio de los molinos del musical de Kurosawa, rumbo a la eternidad, al recuerdo y al olvido. En esta travesía de lo finito a lo infinito estaré de regreso. Antes de nacer y renacer, no sé por cuántas veces. O, acaso una simple imaginación fuerte y arraigada en los sueños. Graficada en palabras del mundo de las ideas soñadas ¿qué será?–.
La sombra de mi sombra. Ahora, Catrina, despidiéndote finalmente de mí, justo cuando pensé que era yo la que se despedía. Me invade un sentimiento de gratitud en tu ida final. Mi rumbo esta definiéndose. Comienzo a notar que ya no soy el vacío ni la supuesta inexistencia. Ninguna soledad de soledades, ni descanso eterno. Soy cosmos, soy universo, soy del jolgorio de los molinos del musical de Kurosawa, rumbo a la eternidad, al recuerdo y al olvido. En esta travesía de lo finito a lo infinito estaré de regreso. Antes de nacer y renacer, no sé por cuántas veces. O, acaso una simple imaginación fuerte y arraigada en los sueños. Graficada en palabras del mundo de las ideas soñadas ¿qué será?–.
– Finalmente, Catrina dijo: "Ya que usted ha podido verme de regreso y una vez superados sus temores. En mi caso hay silencio y solemnidad, lo que encubren incomprensibles tristezas y tragedias de la gente. Eso de despedir y llevar, siempre repitiéndolo, sin gratitud ni retiro. En fin, esta misión absurda , la que me asignó algún destinador o el mismo destino inconsulto...Y desapareció.
—Es fiel memoria.
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