Lo vamos viendo. T13.EE
Sus reflexiones las hacia al caminar desde su apartamento hasta el parque. Atravesaba la avenida por el puente peatonal y un par de calles, pasando a las instalaciones de la universidad en la que había estudiado con el viejo amor que enseñaba humanidades y la había acompañado en el crucero.
—Tu invitación a caminar por el parque para que conversemos de lo nuestro, me ha parecido lo propio.
—Que alegria de verte Esperanza, le dijo Cristobal.
—Igualmente—, le respondió sin mayor entusiasmo.
—Te invito a caminar por el parque—, le dijo él
—Por supuesto que sí, gracias.
—Como te ha acabado de ir? Entiendo que nos quedó algo pendiente en el crucero.
—Ni para que te cuento, fue una pesadilla con mi ex, al punto que no volví a saber nada de él. Cristobal, entendía que no había que hacer comentarios al respecto, y sabía de la relación tormentosa entre ellos, que estuvieron varias veces a punto de divorciarse.
El parque se extendía entre varias calles y carreras. Ingresaron a el por caminos bordeados de árboles, los que daban asiento a los pájaros que sostenian con su trinar un concierto de bienvenida. Volar por el firmamento que se despejaba de nubes grises y daba curso a los rayos matutinos; los que anunciaban el esplendor del dia y el despertar de las emociones perdidas.
Recorrieron el sendero empedrado y en una de sus paradas, Esperanza, puso sus pies en la banca que daba a la orilla de la laguna, para amarrarse sus tenis, lo que Cristobal de inmediato se prestó para ayudarla.
—No hacia más que ultrajarme, le parecia que mi entendimiento era muy reducido y me trataba de tonta, le decía a Cristobal, con quien se volvió a encontrar después de haber pasado con el varias noches en el crucero, le dijo:
—Conmigo no te preocupes, soy respetuoso de la dignidad de las personas, por muy molesto que esté, soy respetuoso de las personas, le dijo.
—Eso fue lo mismo que me dijo aquél, cuando empezamos. Es bueno ahora que buscamos una relacion estable y duradera, que nos vayamos conociendo con calma sin el ímpetu con el que nos conocimos, le contestó.
Entretanto, le hizo un doble nudo en sus tenis y así la invitó a pasear por los alrededores del parque; haciendo uno que otro intervalo para recomponerse. Cuando llegó al puente del arroyuelo, en su costado encontró un césped que le atrajo para tenderse en el suelo, y que Cristobal hizo las veces, para dirigirse a la cabaña que daba vista al lago y a los cerros.
Pasado un rato de ensueño ella cogió las manos de él y le dijo:
—Mira, espero que esta vez resulten las cosas. Pero la verdad, tengo mucha resistencia y no se como pueda superarla, le dijo Esperanza.
—No te preocupes que con el tiempo y al ver como sorteamos los momentos difíciles puedas resolverlo, le respondió Cristobal.
—Ahí lo vamos viendo, pero como te digo, la secuela es dura.
—Como quieras, lo cierto es que no puedes negarte a tener una nueva relación, le dijo.
—Ya sabes cuñado, eso me pasó con tu hermano y con otros amores líquidos, pasajeros, con pesadillas fuertes, hastío
y nada más .
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