La ultima clase de religión
La última clase de religión
"En días como éstos siento que podría enseñar al más rudo de los rudos, al más brillante de los genios. Podría abrazar y mimar al más triste de los tristes." El profesor. F. McCourt, 06.
Cansada del trajin acumulado en muchos años y apoyada de un bastón de madera tallada, la profesora de religión debe llegar al salon de clase, antes de las siete de la mañana. Es en estricto cumplimiento del horario, en su último día y a satisfacción.
Cansada del trajin acumulado en muchos años y apoyada de un bastón de madera tallada, la profesora de religión debe llegar al salon de clase, antes de las siete de la mañana. Es en estricto cumplimiento del horario, en su último día y a satisfacción.
Venía en su viaje final, aquel que anheló y recreaba en sus sueños. El reencuentro en la eternidad con sus seres más queridos; los que están con uno todos los días y se expresan en los rezos compartidos.
Sus pasos, apoyados con el bastón de caoba que le daba la movilidad e imagen propia, llevaban el acumulado de su profunda nostalgia, en un esbelto, robusto y cansado cuerpo rociado sutilmente de perfume. Se dirigía por última vez a la clase final de religión del bachillerato donde enseñaba. La clase la había preparado con mucho esmero.Es la de clausura y la despedida final, que sólo ella sabía. La sesión se centra en lo descrito en la crucifixión del Evangelio de Jesucristo según Saramago,
El día empezó con el acostumbrado :–Señoritas buenos días. “Buenos días profesora”, le respondieron en coro.
"En esta sesión no hay manera de despistes, ni hacer intervenciones que distraigan, como las de seguir contando en clase las principales anécdotas del terremoto y que empezaron a narrar en la cancha de fútbol", dijo. La jornada se daba mientras se reconstruían las instalaciones del claustro fracturado y con algunos desplomes.
En las sesiones del curso, llegaron al acuerdo que para la exposición final se evitaría entrar en especuladera. Sin profundidades y disquisiciones teológicas profanas. Se ceñírian a lo dicho y sólo se centrarian en lo de la crucifixión, según lo descrito en la novela. Lo demás, eran asuntos especializados de teólogos, que sobretodo había que evitar por las fuertes controversias con la profesora, doctora en la materia, lo que pudiera generar un impacto desfavorable en las notas, que era lo que realmente estaba de por medio y les interesaba. Era la calificación aprobado y no más. Fue de inmediato aprobado por unanimidad.
Una de las líderes decía que se trataba de limitarse y cumplir como se debe literalmente con la tarea, a lo que no debían darle mayor alcance al asunto. Es pasar la materia y ya, eso es todo. La otra lider, manifestó que si, que era una buena oportunidad para resolver el asunto, que había que aprovecharla de una y centrarnos en la crucifixión. La relatora, que además era la representante del curso, presento el informe final y expresó:
"En síntesis, El Evangelio se concreta en tratar a Jesús en forma humanizada, durante el periodo de su infancia y juventud. En la crucifixión, objeto del estudio, se limita solamente a considerarlo como un ser humano, que sólo se expresa en la pintura ilustrativa del momento y que en sus literales palabras “solo es papel y tinta, nada más”. “Un hombre atado a un tronco de un árbol”, que cubre sus partes íntimas con un paño y sus pies están sujetos por clavos que soportan el extremo del cuerpo al madero. En su sacrificio le harán alabanzas que no necesariamente puedan corresponder."
—La profesora: "Si nos atenemos a la relatoría, se trataría de "un simple ateísmo reduccionista que estudiamos y que se queda en la superficie y meras formas sin contenido". "Lo hemos enfatizado, la visión reduccionista sólo se limita a lo que puede expresar la descripción de la pintura y no alcanza a concebir el significado del misterio de lo divino. Se escapa a un entendimiento reducido a los sentidos, que no contempla el dogma planteado por la iglesia", le respondió, aclarando que existen otras interpretaciones como la de querer significar el inicio de un buen relato de su resurrección.
Al momento de quedar así planteado, la representante del curso, preguntó con impostado acento:
–"Profesora, una inquietud antes de concluir y para dar mayor alcance a estas interpretaciones, ¿cuáles serían las visiones de las otras religiones no cristianas sobre la crucifixión de Cristo, y cómo se clasificarían?”(…).
—"Muy bien. Les recuerdo que en la sesión donde no participó la señorita representante del curso, seguramente por causas debidamente justificadas en su importante labor, estudiamos y evaluamos las religiones indias y abrahámicas. Asunto que, desde luego, evaluaré también en el examen final. Les deseo, como siempre, muy buenos logros.", les contestó y dio por concluida la clase.
–"Profesora, una inquietud antes de concluir y para dar mayor alcance a estas interpretaciones, ¿cuáles serían las visiones de las otras religiones no cristianas sobre la crucifixión de Cristo, y cómo se clasificarían?”(…).
—"Muy bien. Les recuerdo que en la sesión donde no participó la señorita representante del curso, seguramente por causas debidamente justificadas en su importante labor, estudiamos y evaluamos las religiones indias y abrahámicas. Asunto que, desde luego, evaluaré también en el examen final. Les deseo, como siempre, muy buenos logros.", les contestó y dio por concluida la clase.
El curso había quedado muy pensativo sobre el exámen, el debate quedó planteado y era la materia fuerte no clasificada como costura. Había recibido la noticia de que era su clase final de despedida. Llegado el momento, no se sabía si aplaudir a la profesora por su despedida y las enseñanzas recibidas. O seguir pensando en la difícil evaluación que seguro vendría y que realmente es lo que les importa. No bastaba con memorizar, transcribir–menos, en forma incompleta o resumir. —Y eso que las preguntas eran anticipadas en el texto. En silencio y timidamente empezó una que otra a aplaudir, hasta que fue una cerrada, continua y estrenduosa aclamación olvidada de la calificación y las notas. Fue justo ese momento el que finalmente atesoró y se llevó en el alma, de regreso a la eternidad.
Cuentan que no alcanzó a evaluar el examen porque falleció antes de hacerlo. En su agonía se dirigió con voz ligeramente audible a uno de sus seres queridos y le dijo:
—"Mijo, que lindo que hayas venido a visitarme" (no sabia que él ya había muerto).
–"Si, vine tan pronto lo pediste, aquí estoy acompañandote", dijo le respondió.
–"Si, vine tan pronto lo pediste, aquí estoy acompañandote", dijo le respondió.
—Mijo, quiero pedirte un favor, lleva esta nota al Colegio:
<<Las calificaciones finales de cada una de las alumnas son las del promedio del año. No se preocupen.>>. Se le habia olvidado entregarla la vez en que concluyó su última clase.
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