El Estado social y su crisis, según Bob Jessop -Ci.
Proclamamos y juramos que estamos en un Estado social de derecho que decretó la Constitución, y cuando pasamos a su facticidad, resulta que solo es, en el mejor de los casos, un Estado de derechos a medias. Un Estado social sin sus condiciones socioeconómicas y políticas básicas, es un Estado ficcional y embustero. A medias y empeorando.
1. UNO
El Estado social y su crisis, según Bob Jessop -Ci.
El destacado estudioso del Estado, Bob Jessop,17 en su libro “El Estado. Pasado, Presente, Futuro”, respecto al Estado social de derecho o Bienestar, de sus características y crisis, expresa que : (Cfr. Libro subrayados cit.)
1. Su surgimiento es respuesta a las crisis de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, y se dio con la finalidad de estabilizar el sistema económico y político capitalista del siglo XX, mediante la intervención estatal, la redistribución social y la provisión de servicios públicos basicos y universales.
2. Su construcción es inherentemente contradictoria. Promete satisfacer simultáneamente las demandas crecientes de servicios sociales de salud, de educación y protección social, que en su conjunto caracterizan al Estado social o socialdemócrata, y a su vez, asegura mantener la rentabilidad económica incesante del sistema capitalista; generando las crisis recurrentes, que le obligan a constantes ajustes estructurales y adaptaciones de choque, que desnaturalizan la integridad de la función social.
3. Su transformación en Estado neoliberal. Desde los años setenta y ochenta del siglo XX, el Estado de bienestar o social pasa a ser un modelo en crisis, más limitado, condicionado y enfocado a mejorar la competitividad económica, al que denomina Estado Competitivo Schumpeteriano o Neoliberal.
4. El Estado no es un Estado neutral, benevolente y universalmente protector. La concepción de bienestar como entidad autónoma y benefactora puede "fetichizar" o mistificar su verdadera naturaleza y función. Oculta que el Estado responde en realidad a intereses socioeconómicos específicos y a presiones de poder nacionales e internacionales concretos.
"Resulta difícil-algunos dirían que imposible, ofrecer una definición clara del Estado cuando esta forma de organización política tiene una historia tan larga, asume tantas formas y cambia tan a menudo. Estos aspectos ponen en tela de juicio la validez descriptiva y el poder normativo de la idea de Estado y, sobre todo, invitan a poner en cuestión si dicha idea enturbia, convierte en fetiche o mistifica el poder político(...). B. Jessop, 17: 53
-No obstante, valga observar que las diversas formas cambiantes del Estado, no desvirtúan las características principales de tener su normatividad y servidores, ser clasista e interesado, coercitivo y consensual, legitimador y continuo y en especial, tener seria vocación de dominio permanente e indefinido, lo que se inscribe en su teoría general aplicada.
5. Perspectivas futuras del Estado de bienestar . Pese a las crisis y transformaciones, el Estado en general, seguirá desempeñando un papel fundamental y cambiante en la regulación de conflictos económicos y sociales, así como, en la legitimación política y la gestión de las contradicciones del capitalismo contemporáneo.
Las formas concretas que adopte dependerán de las luchas sociales, políticas y económicas en cada contexto histórico específico.
En síntesis. Surge por necesidades históricas y crisis del capitalismo. Tiene contradicciones internas irreconciliables con la demanda social, frente a la rentabilidad económica que promueven sus principales agentes. Ha sufrido transformaciones hacia modelos neoliberales más competitivos y menos universales. Es una construcción socioeconomica e ideológica, no neutral, que puede fetichizar el poder real del Estado. Su futuro dependerá de las luchas y conquistas sociales, políticas y económicas concretas. ( AI. capcast)
Específicamente, la crítica de Jessop al Estado social de derecho es como Estado de bienestar, que centra sus contradicciones internas, en su insostenibilidad bajo el capitalismo neoliberal y su papel como proyecto históricamente condicionado y superado.
1. Contradicciones entre acumulación capitalista y legitimación social. El Estado de bienestar fue un compromiso temporal de las clases entre el capital y el trabajo en la posguerra. Su función fue: Garantizar la acumulación y crecimiento económico capitalista, con estabilidad laboral, y proveer de legitimación social mediante los derechos sociales de salud, educación y pensiones.
Sus metas entraron en conflicto, dado que el capitalismo generaba desigualdad y crisis, y exigía para mitigar conflictos del gasto social, impuestos o deuda con intereses del capital, maximizar las ganancias, y reducir costos, lo que conlleva a crisis fiscales de déficit público y crisis de misma legitimidad, con una población descontenta con la situación creada.
2. La crisis del modelo keynesiano de bienestar y el auge neoliberal. El declive del Estado de bienestar por los cambios estructurales del capitalismo desde los años 70; expresado en la Globalización financiera del capital trascendiendo fronteras, reduciendo la capacidad de los Estados para regular economías nacionales.
El Neoliberalismo de las élites económicas y políticas, promueve la desregulación, privatización y austeridad, priorizando la competitividad sobre el bienestar. La transformación del Estado keynesiano de bienestar a un Estado schumpeteriano de trabajo (workfare state), que enfatiza la flexibilidad laboral, la innovación y la adaptación a los mercados globales, abandona el compromiso redistributivo, con medidas como la reducción o exención de impuestos a corporaciones y el recorte de pensiones públicas y derechos, en su reorientación.
3. Selectividad estratégica del Estado. El enfoque “estratégico-relacional” de Jessop mediante el cual el Estado no es neutral: hace que sus estructuras institucionales favorezcan ciertos intereses, generalmente los del capital. En el Estado de bienestar, esta selectividad inicialmente permitió cierto equilibrio entre clases, bajo el neoliberalismo, el Estado se reconfigura para privilegiar estrategias que benefician al capital transnacional, como: subsidios a empresas privadas,
legislación laboral flexible, favorable al capital y recorte de derechos sociales y servicios públicos. En su consecuencia, el Estado de bienestar pierde su función social redistributiva y se convierte en un instrumento para disciplinar a la fuerza laboral, por ejemplo condicionando subsidios a la aceptación de empleos precarios).
4. Globalización y erosión de la soberanía estatal. La integración económica global limita la capacidad de los Estados para sostener políticas sociales: Los Estados compiten por atraer inversiones mediante bajos impuestos y desregulación (**"carrera hacia el abismo". Los mercados financieros y organismos internacionales (FMI, OMC) imponen ajustes que debiliten el gasto social. Esto socava la base fiscal del Estado de bienestar y su autonomía política.
5. El Estado de bienestar es fallido. Para Jessop, el Estado social de derecho nunca fue un fin en sí mismo, sino una respuesta contingente a las luchas de clases en un contexto histórico específico de la posguerra). Su "fracaso" no se debe a errores técnicos, sino a que el capitalismo en rigor es incompatible con la justicia social a largo plazo.
El neoliberalismo no es una conspiración, es la reconfiguración estratégica del Estado para restaurar el poder del capital tras la crisis de los 70.
6. Alternativas y resistencia. Aunque crítico, Jessop no es pesimista: Reconoce que el Estado de bienestar dejó un legado de derechos sociales, que hoy son defendidos por movimientos populares, en sus luchas por vivienda, sanidad universal, y en general por los derechos sociales universales. Plantea que su reconstrucción requiere una democratización radical del Estado y una ruptura con la lógica capitalista. Propone explorar modelos poscapitalistas, como economías social-ecológicas o sistemas de bienestar basados en cooperativas y propiedad pública, que bien se ajustan al Estado sociambiental y democratico de derecho.
2. DOS
En “Crisis del Estado de Bienestar", Bob Jessop, 1999, el Estado está en la formación socioeconómica del periodo de la hegemonía keynesiana y el régimen fordista (p. 11):
Funciones básicas. El Estado de Bienestar Keynesiano o Estado social de derecho tiene las funciones básicas de manejar la demanda agregada, en que "las inversiones intensivas en capital de las empresas fordistas funcionan cerca de la plena capacidad productiva; las empresas tienen suficiente confianza para emprender actividades extensas y costosas de investigación y desarrollo, así como la capacidad de hacer enormes inversiones de capital posteriores involucradas en la producción en serie compleja y la generalización de normas de consumo masivo, de modo que, en general, la mayoría de los ciudadanos pueden participar en la prosperidad generada por las economías de escala crecientes. Allí donde la última función sólo involucra una provisión limitada del Estado para el consumo colectivo, el Estado debe asegurar niveles de demanda adecuados a través de la transferencia de ingresos. Es probable que la intervención sea más intensa cuando el fordismo alcanza el predominio y en sus años de decadencia." (p. 25)
"La intervención del Estado fue reorganizada, por una parte, para facilitar el modo fordista de regulación, a través de la programación económica y social y la creciente discreción administrativa, y, por otra parte, para ampliar el papel del Estado local en el consumo masivo y el bienestar social.
Las formas de representación y las bases sociales del Estado también fueron modificadas. Así, los sindicatos y las asociaciones empresariales jugaron un papel clave en el manejo económico y la negociación política del bienestar social; y cuando los partidos de gobierno aceptaron el compromiso fordista entre el capital y el trabajo, tendieron a convertirse en partidos del pueblo, policlasistas. En Europa Noroccidental, este patrón estuvo ligado estrechamente al predominio de partidos socialdemócratas o de trabajadores, pero, en otras partes, en regímenes con partidos de gobierno más conservadores, impulsaron políticas similares [HIRSCH y ROTH, 1986; ROOBEEK, 1987]." (pp. 27–28). Ibídem.
El fordismo. Definido como núcleo de un modo de regulación, sus características mínimas comprenden: una relación salarial indexada con el crecimiento de la productividad y la inflación; un papel clave del Estado en la administración de la demanda; y las políticas del Estado, “generalizando las normas de consumo masivo". En las precondiciones económicas del modo de regulación fordista, de crecimiento (de regímenes de acumulación nacionales y su inserción en la economía mundial), con “formas de organización del proceso de trabajo específicas”.
La crisis del fordismo, del Estado social intervencionista, vista en los cambios del circuito de capital y de las modalidades de lucha de clases, que erosionan la efectividad del modo fordista de regulación mismo. Igualmente, “en términos de la dinámica característica, sui generis, de este modo de regulación; se pueden examinar los intentos de mantener este modo de regulación frente a sus crisis y su fracaso eventual; y se pueden examinar sus precondiciones y efectos más amplios en la organización del Estado, la economía y la sociedad civil.” “En cada caso hay que estar atentos a las variaciones nacionales entre los diversos modos de crecimiento y regulación, así como al patrón cambiante de complementariedades y tensiones entre ellos." (p. 40).
El supuesto básico del régimen de acumulación postfordista estará basado en el predominio de la producción flexible, en combinación con consumos diferenciados, insaciables y no estandarizados: En el proceso de trabajo, el postfordismo puede definirse como un proceso de producción flexible, es decir, basado en máquinas o sistemas flexibles y una fuerza de trabajo adecuadamente flexible. Su hardware esencial es la microelectrónica basada en tecnologías de la información y comunicación (pp. 42–43).
En el crecimiento económico posfordista (neoliberal) no se necesita generalizar los salarios crecientes de los trabajadores de los sectores nodales hacia otros trabajadores ni a los económicamente inactivos. Además, en tanto que la expansión fordista se basó ampliamente en un mercado doméstico creciente, los modos postfordistas (neoliberales) estarán más orientados hacia la demanda mundial, la competencia global que limitará el alcance de la prosperidad general y estimulará la polarización de los ingresos causada por el mercado." (p. 45).
“La forma dinero estará dominada por el crédito bancario privado que circula internacionalmente; se desarrollan formas más flexibles de crédito ligadas a una gama creciente de instrumentos financieros; el crédito estatal estará sometido a límites fijados por la lógica del dinero internacional y de los mercados de dinero." Ibid.
Bob Jessop, 1999.
El modo de societalización postfordista (neoliberal) es especialmente incierto (...). Al menos podemos describir los efectos de la societalización como una transición desigual hacia el postfordismo. (pp. 47–48).
Comentarios
Publicar un comentario