Las nuevas caras de la derecha. Traverso. Extractos
—¿No hay en este caso una diferencia con el aspecto de “religión política” que existía en los fascismos? Pienso en los grandes rituales puestos en escena por el régimen nazi, con un maestro de ceremonias que enardecía a las multitudes e imponía un dogma. Hoy no hay equivalentes de eso. —En mi opinión, eso se debe al modelo antropológico del neoliberalismo, que determina nuestros modos de pensamiento y nuestros comportamientos y no es impuesto de manera autoritaria por un régimen político coercitivo ni identificado con ningún líder carismático. Esta nueva religión política no funciona como los totalitarismos del siglo XX; pone al individuo en el centro de todo y le impone organizar su vida como una actividad empresarial, al hacerlo competir con los otros. Esta religión política postula una libertad absoluta del individuo, lo cual es en realidad una forma de sometimiento y alienación. Lo hemos visto durante el acontecimiento simbólico que marcó el fin del siglo XX: los alemanes del Este, tras derribar el Muro y deshacerse de los fetiches de la religión política comunista —destruían con mucha energía los emblemas del totalitarismo soviético—, se abalanzaban sobre los símbolos de la sociedad de consumo occidental, como los equipos de alta fidelidad, los autos llamativos de Occidente, la ropa de moda y los sex shops. Hoy el posfascismo de las nuevas derechas ya no desfila en uniforme como los fascistas del siglo XX, y el carisma de Marine Le Pen no tiene mucho que ver con el de Mussolini o Hitler. El FN ya no necesita incondicionales, un líder divinizado o una religión política. Su carisma se expresa más bien a través de su imagen televisiva, códigos de comunicación muy controlados que son los de la política contemporánea. Esa es una ruptura muy clara en lo referido al estilo político. Las nuevas caras de la derecha. Traverso: Pag.109.
Comentarios
Publicar un comentario