"El deicidio" del nobel marqués 2010: 1971, edición 2021—Extractos Cap.1
"El deicidio" del nobel marqués (2010). 1971—2021 Primera edición. PenguinRH.Edit.col, 21—Extractos Cap.1(:11—81).
—Leyendas del puñetazo entre futuros nobeles
"El puñetazo", Gpt: "El incidente entre Gabriel García Márquez, (nobel 1982) y Mario Vargas Llosa, (nobel 2010), conocido como el "puñetazo", ocurrió años antes en 1976 en México.
La versión más aceptada es que el altercado se debió a problemas personales relacionados con Patricia Llosa, la esposa de Vargas Llosa. Aunque nunca se han dado detalles oficiales, se rumorea que hubo un malentendido o conflicto relacionado con el apoyo emocional que García Márquez le habría brindado a Patricia durante una crisis en su matrimonio.
Ninguno de los escritores dio una explicación pública detallada, lo que ha contribuido al misterio y las especulaciones en torno al incidente" AskGpt 01.25, que ya hace parte de la leyenda del puñetazo entre futuros nobeles...( Fuera del texto)—
*
En la "Historia de un deicidio", 21, refiriéndose a la obra de Gabo y en especial a Cien años de soledad, escribe:
1. La realidad como anécdota
"A falta de algo mejor, Aracataca vivía de mitos, de fantasmas, de soledad y de nostalgia. Casi toda la obra literaria de García Márquez está elaborada con esos materiales que fueron el alimento de su infancia. Aracataca vivía de recuerdos cuando él nació; sus ficciones vivirán de sus recuerdos de Aracataca. (...)": 18
"Los abuelos vivían en una casa asombrosa, llena de espiritus"(...): 19
"Los vivos de la familia eran tan extraordinarios como los muertos.": 20
"Pero aún más decisivo fue para García Márquez su abuelo, «la figura más importante de mi vida», dice él.16 Don Nicolás Márquez era un sobreviviente de por lo menos dos guerras civiles, en las que había peleado siempre en el bando liberal. Las guerras civiles son un estigma en la vida republicana de todos los países latinoamericanos"(...): 23
"Como estudiante de leyes fue bastante apático: <<Terminado el bachillerato me matriculé en la Universidad Nacional para estudiar Derecho, e hice los cinco años, pero no me gradué nunca porque me aburre a morir esa carrera... Vivía entonces en una pensión de la calle Florián(...)":29
"1947. En ese año escribió su primer cuento. Ocurrió, según él, de una manera deportiva. «Ulises», el crítico y novelista Eduardo Zalamea Borda, director del suplemento literario de El Espectador, había publicado un artículo afirmando que la joven generación literaria era nula: <<A mí me salió entonces un sentimiento de solidaridad para con mis compañeros de generación y resolví escribir un cuento, no más para taparle la boca a Eduardo Zalamea Borda que era mi gran amigo, o al menos que después llegó a ser mi gran amigo. Me senté, escribí el cuento, lo mandé a El Espectador y el segundo susto lo tuve el domingo siguiente cuando abrí el periódico y a toda página estaba mi cuento con una nota donde Eduardo Zalamea Borda reconocía que se había equivocado, porque evidentemente: "Con ese cuento surgía el genio de la literatura colombiana" o algo parecido.
"Como estudiante de leyes fue bastante apático: <<Terminado el bachillerato me matriculé en la Universidad Nacional para estudiar Derecho, e hice los cinco años, pero no me gradué nunca porque me aburre a morir esa carrera... Vivía entonces en una pensión de la calle Florián(...)":29
"1947. En ese año escribió su primer cuento. Ocurrió, según él, de una manera deportiva. «Ulises», el crítico y novelista Eduardo Zalamea Borda, director del suplemento literario de El Espectador, había publicado un artículo afirmando que la joven generación literaria era nula: <<A mí me salió entonces un sentimiento de solidaridad para con mis compañeros de generación y resolví escribir un cuento, no más para taparle la boca a Eduardo Zalamea Borda que era mi gran amigo, o al menos que después llegó a ser mi gran amigo. Me senté, escribí el cuento, lo mandé a El Espectador y el segundo susto lo tuve el domingo siguiente cuando abrí el periódico y a toda página estaba mi cuento con una nota donde Eduardo Zalamea Borda reconocía que se había equivocado, porque evidentemente: "Con ese cuento surgía el genio de la literatura colombiana" o algo parecido.
Esta vez sí que me enfermé y me dije: "¡En qué lío me he metido! ¿Y ahora qué hago para no hacer quedar mal a Eduardo Zalamea Borda?". Seguir escribiendo, era la respuesta»: 30.
"Según los datos escalofriantes que ofrecen Monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna 26 la violencia causó desde 1949 hasta 1962 entre doscientos y trescientos mil muertos y la destrucción casi integral del departamento de Tolima. Hecho determinante de la vida social y política colombiana desde 1948, la violencia deja asimismo una marca indeleble en todas las actividades privadas o institucionales del país.
La literatura narrativa de los últimos veinte años está impregnada, desde luego, de este drama, del que da testimonio diverso pero constante, al extremo de ser designada como «la literatura de la violencia». "García Márquez no fue una excepción: al igual que en los otros escritores colombianos la violencia dejó una im- pronta en su obra. Pero en su caso ello ocurrió de una manera muy particular, como se verá más adelante. (...): 32
En 1950 le ocurrieron dos cosas que le cambiaron la vida (...).
"Habían leído los cuentos de García Márquez y lo recibieron con afecto. El quedó fascinado con ellos. La misma noche que se conocieron, Álvaro Cepeda llevó a García Márquez a su casa abarrotada de libros y se los mostró: ¡Te los presto todos! «Estaban al día en novela universal», dice García Márquez, y, Alfonso Fuenmayor sobre todo, «tenían una cultura literaria enorme». Se sintió de inmediato incorporado a ese círculo fraternal («los primeros y últimos amigos que tuvo en la vida», dice, homenajeándolos en Cien años de soledad), al punto que, poco después, decidió renunciar a El Universal y a los estudios de Derecho para irse a vivir a Barranquilla. La segunda cosa que le ocurrió fue acompañar a su madre a Aracataca, para vender la casa de don Nicolás: enfrentarse con su infancia hizo de él, definitivamente, un escritor.": 33.
"Se reunía a diario con sus nuevos amigos, en el Café Happy y en la librería Mundo, y leía vorazmente a los novelistas modernos. Hasta entonces había escrito unos relatos abstractos y artificiosos, pero luego del viaje a Aracataca con su madre su actitud literaria se transformó radicalmente. Fue allí, en Barranquilla, en su cueva del último piso de El Rascacielos, donde intentó por primera vez escribir una novela con todos los demonios de su infancia y de Aracataca. La novela, que se iba a llamar «La casa», se titularía finalmente La hojarasca cuando apareció, varios años después. (...): 34
"Este mismo sentimiento de fracaso lo dominará al terminar todos sus libros siguientes, hasta Cien años de soledad, y es la razón del desgano con que tomó la publicación de esas ficciones. Todas se editaron bastante tiempo después de ser escritas. A los pocos meses de terminar La hojarasca, un agente de la editorial Losada envió el manuscrito a la Argentina, junto con El Cristo de espaldas, de Caballero Calderón. La editorial rechazó la novela de García Márquez con una carta del crítico Guillermo de Torre «en la que éste decía que yo no estaba dotado para escribir y que haría mejor en dedicarme a otra cosa». 31
"El fracaso emocional y editorial de su primer libro no lo afectó demasiado porque su vida en Barranquilla, aunque ajustada, era exaltante. Había ante todo esa honda fraternidad entre él y Germán Vargas, Álvaro Cepeda y Alfonso Fuenmayor. Este último, mayor que los otros, era el mentor intelectual del grupo, quien descubría a los autores *extranjeros que leían con avidez: Faulkner, Hemingway, Virginia Woolf, Kafka, Joyce. Iban a menudo al Café (...): 35.
"El periodismo fue para García Márquez algo más que una actividad alimenticia, que lo ejerció con alegría e incluso pasión. Muestra también qué lo sedujo en el periodismo: no la página editorial sino la labor del reportero que se moviliza tras la noticia y, si no la encuentra, la inventa.
Es el aspecto aventurero del periodismo lo que lo entusiasmó, pues cuadraba perfectamente con un rasgo de su personalidad: la fascinación por los hechos y personajes inusitados, la visión de la realidad como una suma de anécdotas. Esta inclinación psicológica encontró en el periodismo un medio propicio y estimulante y, simultáneamente, el periodismo la acentuó. El paralelismo con el caso de Hemingway es obligatorio. Los primeros tanteos literarios de éste desembocaron también en el periodismo, y esta profesión no sólo fue para él una fuente de experiencias -también en su caso era el aspecto aventurero del periodismo lo que más le importaba- sino que, técnicamente, contribuyó a la formación de su estilo literario. Esas célebres instrucciones que el Kansas City Star daba a sus redactores y que todos los biógrafos de Hemingway recuerdan (<<... use short sentences. Use short first para- graphs. Use Vigorous English, not forgetting to strive for smoothness. Be positive, not negative»), 35 podrían resumir también las virtudes de concisión y transparencia del estilo en que están escritos tres de los libros de García Márquez: El coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de la Mamá Grende(...)": 38.
"Su breve militancia consistió casi exclusivamente en discusiones políticas e intelectuales. Sus compañeros consideraban que el estilo artístico en que estaba escrita La hojarasca no era el adecuado para describir los problemas más urgentes de la realidad colombiana. Aunque sin caer nunca en las toscas concepciones del realismo-socialista, García Márquez, sin embargo, llegaría a una conclusión parecida sobre su lenguaje narrativo, algunos meses después, al iniciar su segunda novela.(...): 42
"Las dificultades materiales eran cada dia peores(...). Estuve tres años viviendo de milagros cotidianos. Esto me produjo unas amarguras tremendas.(...). A veces uno pedía prestado el hueso y lo devolvía.(...). Aquí aprendí que nadie se muere de hambre y que uno es capaz de dormir bajo los puentes": 46—47, y salvo que se trate de hambrunas, por supuesto.
"Este mismo sentimiento de fracaso lo dominará al terminar todos sus libros siguientes, hasta Cien años de soledad, y es la razón del desgano con que tomó la publicación de esas ficciones. Todas se editaron bastante tiempo después de ser escritas. A los pocos meses de terminar La hojarasca, un agente de la editorial Losada envió el manuscrito a la Argentina, junto con El Cristo de espaldas, de Caballero Calderón. La editorial rechazó la novela de García Márquez con una carta del crítico Guillermo de Torre «en la que éste decía que yo no estaba dotado para escribir y que haría mejor en dedicarme a otra cosa». 31
"El fracaso emocional y editorial de su primer libro no lo afectó demasiado porque su vida en Barranquilla, aunque ajustada, era exaltante. Había ante todo esa honda fraternidad entre él y Germán Vargas, Álvaro Cepeda y Alfonso Fuenmayor. Este último, mayor que los otros, era el mentor intelectual del grupo, quien descubría a los autores *extranjeros que leían con avidez: Faulkner, Hemingway, Virginia Woolf, Kafka, Joyce. Iban a menudo al Café (...): 35.
"El periodismo fue para García Márquez algo más que una actividad alimenticia, que lo ejerció con alegría e incluso pasión. Muestra también qué lo sedujo en el periodismo: no la página editorial sino la labor del reportero que se moviliza tras la noticia y, si no la encuentra, la inventa.
Es el aspecto aventurero del periodismo lo que lo entusiasmó, pues cuadraba perfectamente con un rasgo de su personalidad: la fascinación por los hechos y personajes inusitados, la visión de la realidad como una suma de anécdotas. Esta inclinación psicológica encontró en el periodismo un medio propicio y estimulante y, simultáneamente, el periodismo la acentuó. El paralelismo con el caso de Hemingway es obligatorio. Los primeros tanteos literarios de éste desembocaron también en el periodismo, y esta profesión no sólo fue para él una fuente de experiencias -también en su caso era el aspecto aventurero del periodismo lo que más le importaba- sino que, técnicamente, contribuyó a la formación de su estilo literario. Esas célebres instrucciones que el Kansas City Star daba a sus redactores y que todos los biógrafos de Hemingway recuerdan (<<... use short sentences. Use short first para- graphs. Use Vigorous English, not forgetting to strive for smoothness. Be positive, not negative»), 35 podrían resumir también las virtudes de concisión y transparencia del estilo en que están escritos tres de los libros de García Márquez: El coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de la Mamá Grende(...)": 38.
"Su breve militancia consistió casi exclusivamente en discusiones políticas e intelectuales. Sus compañeros consideraban que el estilo artístico en que estaba escrita La hojarasca no era el adecuado para describir los problemas más urgentes de la realidad colombiana. Aunque sin caer nunca en las toscas concepciones del realismo-socialista, García Márquez, sin embargo, llegaría a una conclusión parecida sobre su lenguaje narrativo, algunos meses después, al iniciar su segunda novela.(...): 42
"Las dificultades materiales eran cada dia peores(...). Estuve tres años viviendo de milagros cotidianos. Esto me produjo unas amarguras tremendas.(...). A veces uno pedía prestado el hueso y lo devolvía.(...). Aquí aprendí que nadie se muere de hambre y que uno es capaz de dormir bajo los puentes": 46—47, y salvo que se trate de hambrunas, por supuesto.
2. El novelista y sus demonios
"Escribir novelas es un acto de rebelión contra la realidad, contra Dios, contra la creación de Dios que es la realidad. Es una tentativa de corrección, cambio o abolición de la realidad real, de su sustitución por la realidad ficticia que el novelista crea.
Éste es un disidente: crea vida ilusoria, crea mundos verbales porque no acepta la vida y el mundo tal como son (o como cree que son). La raíz de su vocación es un sentimiento de insatisfacción contra la vida; cada novela es un deicidio secreto, un asesinato simbólico de la realidad.
(...) Todos los novelistas son rebeldes, pero no todos los rebeldes son novelistas (...)." : 81Ibídem
En sus primeros capítulos no se percibe ninguna distorsión del retrato de quien fue su amigo. Lo reafirma pasados 71 a 21, medio siglo después.
No obstante, según lo previsto en Gpt: "En la edición de 2021 de "La historia de un deicidio", Mario Vargas Llosa expresa sus opiniones sobre Gabriel García Márquez a través de varias modificaciones y reflexiones que pueden ser más explícitas en comparación con la versión original de 1972(71)
Aquí hay algunos puntos que pueden reflejar su postura:
1. **Reconocimiento del talento**: Vargas Llosa puede enfatizar la destreza narrativa de García Márquez, mencionando su capacidad para crear mundos ricos y personajes memorables, lo que subraya su importancia en la literatura latinoamericana.
2. **Crítica del realismo mágico**: Es probable que Vargas Llosa aclare su crítica al realismo mágico como una forma de evasión que, en su opinión, puede desdibujar la realidad política y social de América Latina. Esto puede ser más directo en la nueva edición.
3. **Diferencias ideológicas**: Vargas Llosa podría hacer hincapié en las diferencias ideológicas entre él y García Márquez, especialmente en lo que respecta a la política y el compromiso social en la literatura. Esto podría manifestarse en pasajes que contrasten sus enfoques sobre la narrativa y la realidad.
4. **Reflexiones sobre la influencia**: En la nueva edición, Vargas Llosa podría incluir reflexiones sobre cómo la obra de García Márquez ha influido en otros escritores, tanto positiva como negativamente, lo que puede ofrecer un contexto más amplio sobre su legado.
5. **Tono más personal**: Es posible que en la edición revisada se adopte un tono más personal y autobiográfico al hablar de su relación con García Márquez, lo que podría hacer que sus opiniones sean más accesibles y profundas para el lector.
Estas modificaciones permiten que Vargas Llosa no solo critique, sino también contextualice su relación con García Márquez, ofreciendo una visión más compleja y matizada de ambos autores y su lugar en la literatura." Ibídem, asunto que hace necesario constatarlo directamente en la comparación de las ediciones.
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