Lecturas subrayadas con lápiz. Ci
1. ¿Cómo explicar estos escasos golpes y rupturas institucionales en Colombia? Extractos: Pizarro, Debate, 24*
—El ADN en contra evidencia:
"Desde una perspectiva comparada, la estabilidad bipartidista en Colombia no bastaría por sí sola para explicar el fenómeno de la ausencia militar en el ejercicio del poder.
En Uruguay, la solidez del sistema bipartidista y la debilidad del aparato militar no fue óbice para que se produjera un deslizamiento de la ejemplar estabilidad civilista del país hacia un brutal régimen civil-militar tras el autogolpe del presidente Juan María Bordaberry en 1973, como respuesta al auge del Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) -a pesar de que este ya se hallaba desmantelado(...)
Desde entonces, se habla en el continente de "bordaberrización” para designar ciertos procesos de militarización de regímenes civiles.
Por ello, la capacidad de los dos partidos tradicionales colombianos para conformar gobiernos compartidos en momentos de graves crisis políticas constituye un factor complementario, pues, dejaban por fuera del juego a las Fuerzas Militares en la función tan común en América Latina- que ya mencionamos crisis nacionales, con la sola excepción de los años 1953 у 1957-de "árbitros políticos" en momentos de graves (...)"
LAS COALICIONES BIPARTIDISTAS
un doble signo trágico: por una parte, la guerra de los Mil días (...): 145. Extractos. Ibidem Pizarro, 24:145.
2. Clima explosivo y polarizado
En un "Clima explosivo y en un país polarizado entre dos sectarismos extremos. El uno liderado por la facción laureanista del Partido Conservador, para quienes el liberalismo era asimilable a un basilisco:
"un monstruo horrendo de pérfido corazón masónico, garras homicidas y pequeña cabeza comunista hambrienta de revolución",
y, el otro, liderado por Jorge Eliécer Gaitán, quien alentaba a los sectores más deprimidos de la población a una confrontación social bajo el lema:
"¡Contra la oligarquía, a la carga!".
Dos discursos 'inapropiados' en medio de la Guerra Fría, que ya despuntaba en aquellos años(...) En este clima de polarización extrema ni siquiera la Iglesia (...): 149. Ibidem Ci.
* Eduardo Pizarro. "Ni golpes militares ni golpes civiles. La tradición civilista en Colombia (1831—2024)" Debate, 24
—En lápiz:
Una observación preliminar al metódico y ponderado análisis del emérito profesor Pizarro:
Basar la imposibilidad de un golpe militar en "la tradición civilista de la fuerza pública" por su ADN incorporado y apropiado, si bien es un argumento considerado "patrimonio histórico" y de lógica
consistente, por si solo no es suficiente. Mientras el ejercicio del poder les sea de ganancias y rentable, no contraproducente , no sería necesario, salvo y por ejemplo, su citada contraevidencia del Caso Uruguay Bordaberry y la bordaberrización.(1.)
De los pactos. Va en el mismo sentido de la necesidad y conveniencia, ahora que se demuestra que un gobierno de izquierda con todos sus bemoles está siendo posible y que al estimarse conducente y convocarse al Acuerdo Nacional, tales consensos no se avizoran ni menos se viabilizan con contundencia, salvo para reafirmarse en lo suyo... No es fortuito que en su análisis científico alcance su autor a expresar al estilo Galeano:
"es indispensable soñar"(:226)
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