Aporofobia. ACortina. Extractiva
Aporofobia, el rechazo al pobre. ACortina, 17. Extractiva: selección de extractos relevantes. —Cap. 1-3. Topografía. Línea del rechazo y el odio 1. Clases invisibles-Ci, Capcast
Aporofobia universal.
Titularidad— "Todos los seres humanos son aporófobos, y esto tiene raíces cerebrales y sociales"
(...)
Alienados. "Perdidos en este mundo de subjetivismos y de falta de criterios objetivos, corremos el riesgo de obviar la existencia de discursos de odio que dañan a las personas (...)" y nos hacen a todas y cada uno: <<aporofóbicas>>. Rechazando con odio la pobreza, y por ahí "derecho" con odio, desprecio y rechazo a las malas energías de los peor situados, "pobres y desgraciados diablos"...
Otras formas de discriminación social, como el racismo o la homofobia, (...)
de exclusiones, como el físico o la ancianidad.
El mensaje era claro: una cultura moral y política, basada en el respeto a la igual dignidad de todas las personas, debería superar estas formas de discriminación cotidiana.":
"Es preciso superar el <<buenismo» y aceptar la existencia del odio. "
1.
Compasión—Una es compasión cobarde y sentimental. La otra, es la compasión productiva, que comparte el sufrimiento y es bien solidaria.
“Existen dos clases de compasión.
Una cobarde y sentimental que, en verdad, no es más que la impaciencia del corazón por librarse lo antes posible de la emoción molesta que causa la desgracia ajena, compasión que no es compasión verdadera, sino una forma instintiva de ahuyentar la pena extraña del alma propia.
La otra, la única que importa, es la compasión no sentimental (sic) pero productiva, la que sabe( y siente) lo que quiere y está dispuesta a compartir un sufrimiento hasta el límite de sus fuerzas y aún más allá (si fuere) ese límite.” Stefan Zweig, Impaciencia del corazón, 57 Cit, Aporofobia,A Cortina,17 ( pp 26-27).
2.
Desprecio desde la superioridad
"En todos los casos, quien desprecia asume una actitud de superioridad con respecto al otro. Considera que su etnia, raza, tendencia sexual o creencia-sea religiosa o atea- es superior y que, por lo tanto, el rechazo del otro está legitimado (desde la superioridad que obstenta).
Éste es un punto clave en el mundo de las fobias grupales: la convicción de que existe una relación de asimetría, de que la raza, etnia, orientación sexual, creencia religiosa o atea del que desprecia es superior a la de quien es objeto de su rechazo. Por eso se consideran legitimados para atacar de obra y de palabra, que, a fin de cuentas, es tambien una manera de actuar. " Ibíd (18-19)
2.1. "Otras formas de discriminación social, como el racismo o la homofobia, (...) de exclusiones, como el físico o la ancianidad.
El mensaje era claro: una cultura moral y política, basada en el respeto a la igual dignidad de todas las personas, debería superar estas formas de discriminación cotidiana." (p 24)
3.
El odio y el desprecio. "En su libro El discurso del odio defiende André Glucksmann la convicción de que el odio existe, que es preciso superar el <<buenismo» y aceptar la existencia del odio, y dedica los tres grandes apartados del texto al análisis de tres versiones del odio, actuales y a la vez de antigua raigambre:
el antiamericanismo, el antisemitismo y la misoginia.
En los tres casos, entiende Glucksmann que la clave del odio reside en quien odia, no en el colectivo objeto del odio,
<<la clave del antisemitismo-afirma- es el antisemita, no el judío». Una clave que haremos nuestra a lo largo de este libro, porque quien lleva incorporada una fobia siempre la justifica culpando al colectivo al que desprecia, lo cual no deja de ser una coartada. >>(Ibíd. 30).
3.1. "El discurso y el delito del odio no pueden ser, a fin de cuentas, expresión de un sentimiento de injusticia, la reacción indignada de quien ha sido maltratado por personas de un determinado grupo o de una determinada clase.
Y llevaba razón, al menos en parte, porque no es extraño que reaccionen violentamente quienes han sido dañados y ofendidos. Una reacción semejante no tiene por qué ser la expresión de un odio injustificado, sino que bien puede ser el resultado de un sentimiento profundo de injusticia que alienta un odio ganado a pulso y estalla en indignación.
Sin duda, las injusticias, sufridas personalmente o por grupos enteros, humillados y ofendidos, producen indignación (...) " p.p. 33-34
3.2. Diferencia característica.
" (...)Pertenecían a un colectivo, el de los mendigos, que ellos debían considerar despreciable por el modo en que se comportaron. Esta característica diferencia a los discursos y delitos deł odio de otras violaciones, porque las víctimas no se seleccionan por su identidad personal, sino por pertenecer a un colectivo, dotado de un rasgo que produce repulsión y desprecio a los agresores" (p. 35).
4.
La misoginia.<<La aversión a las mujeres que se ha plasmado y se plasma en una apabullante cantidad de ideologías, está en la raíz del empeño en impedir el acceso de las mujeres a la vida pública, de relegarlas a cumplir un papel en la familia, el convento o el burdel, sin permiso para salir a la calle sino con un varón, teniendo que pedir autorización para salir al extranjero, sin derecho a voto, y sufriendo esas masivas masacres que se siguen perpetrando en diversos países por el hecho de ser mujeres. No por ser <<esta mujer», sino por ser «una mujer».
Lo mismo que sucede cuando el delito se comete contra un homosexual, un transexual, un musulmán, un judío, un cristiano o un pobre por el hecho de serlo. >> p. 36.
5.
"En el caso del odio no se trata sólo de diversidad, sino de la convicción de que existe en la que el agresor ocupa el lugar superior, mientras que el agredido ocupa el inferior.
Imposible compartir unos mínimos de justicia, porque no existe una relación de igualdad, no existe el reconocimiento de la dignidad del agredido y del respeto que merece. >> p. 38
<<Los delitos de odio suponen una violación flagrante del principio supremo de la ética moderna, que Kant ofrece en la Formulación del Imperativo Categórico del Fin en sí Mismo: «Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como un fin y nunca solamente como un medio».
Frente a este principio, el agresor trata a la víctima como un medio porque no le reconoce igual humanidad, igual dignidad; le trata como un objeto, no como un sujeto que debe ser tenido en cuenta.>> Ibíd.
5.1. "El delito y el discurso del odio, tienen en común que se dirigen hacia un individuo por pertenecer a un determinado colectivo, estigmatizan a ese colectivo convirtiéndole en punto de mira del odio, le denigran con relatos o espurias teorías científicas que presuntamente demuestran su carácter despreciable, sacan a la luz que en realidad existe una desigualdad estructural entre el grupo de quienes pronuncian el discurso y el colectivo estigmatizado (nosotros/ellos) y, por último, cuando se trata de un discurso y no de un mero insulto, no aporta argumentos, sino coartadas para justificar el desprecio o la incitación a la violencia." p. 47
5.2. ¿Ha de proteger la libertad de expresión la difusión de cualquier idea, incluso las que resultan repulsivas desde el punto de vista de la dignidad humana, constitucionalmente garantizada, o deleznables desde el punto de vista de los valores que establece la Constitución? Porque es necesario distinguir entre el discurso del odio (no protegido generalmente por el principio de libertad de expresión) y el discurso ofensivo e impopular (protegido por la libertad de expresión).
Intentar responder a estas cuestiones es necesario. Ibíd p 47
5.3. "Quien carece del poder necesario para presionar con algún tipo de retorno, sea recompensa o venganza, ni siquiera ve protegida su autoestima." —El discurso del odio. Ibíd p49
—"Resulta sumamente difícil detectar que el movil de la conducta delictiva sea el odio.
Y esta visión subjetiva de la cuestión es otra de las razones de la impunidad en que suele quedar este tipo de delitos.
Por eso, algunos autores entienden que, perdidos en este mundo de subjetivismos y de falta de criterios objetivos corremos el riesgo de obviar la existencia de discursos del odio, que dañan a las personas y a los colectivos, precisamente por las dificultades de discernir cuándo la conducta es delictiva." p. 49
ESTADO Y SOCIEDAD CIVIL: UNA COOPERACIÓN NECESARIA
<<El principal riesgo para que una persona sin hogar sea víctima de un incidente o delito de odio es encontrarse con otra persona que crea que ella no merece su respeto y esté dispuesta a comportarse en consecuencia.
Quienes cometen delitos de odio por aporofobia son los únicos responsables de sus conductas». Ibid. p. 39
"Ocurre más bien que las personas agredidas no denuncian, convencidas de que no se les va a hacer ningún caso, o bien tienen miedo a las represalias, o ni siquiera saben que se trata de un delito denunciable y punible, o se sienten culpables y creen que su propia situación provoca actuaciones de este tipo, o desconfían de la Policía, incluso la temen por encontrarse en situación irregular. Además, como hemos comentado, los cuerpos policiales tienen dificultades para detectar este tipo de delitos, y para los jueces resulta muy compleja la tarea de discernir si un incidente o un delito vienen motivados por el odio, el rechazo o la aversión al sin recursos. "Ibíd.
*
<<<fobia», significa «aversión exagerada a alguien o a algo», y empleada como sufijo, «aversión o rechazo».
Ése sería el caso de la aporofobia, de la aversión o rechazo al pobre, porque parece que la pobreza es desagradable, que el pobre plantea problemas y de algún modo contamina. Pero no sólo la pobreza económica, sino la de quien se encuentra desvalido y sin apoyos en una mala situación, la de quien es objeto de críticas, amenazas, desaires o burlas porque carece de poder. Sea en la política, en la empresa, en la universidad, en la escuela, en la fábrica o en cualquier lugar, porque en todos ellos funciona el Principio Mateo: <<al que más tiene, más se le dará, y al que tiene poco, hasta lo poco que tiene se le quitará». En cada caso, el pobre es el sin poder en ese tiempo y en ese lugar. Y es contra el que se dirigen los discursos de aversión y rechazo, incluso de odio, que se permiten lanzar los bien situados, seguidos siempre de sus lacayos." p. 55
"Como bien dice Taylor, la victoria del verdugo consiste en lograr que su víctima se desprecie a sí misma a fuerza de experimentar el desprecio ajeno. Y en este punto no puedo dejar de citar el a sí mis. espléndido texto de Karl-Otto Apel, tomado de La transformación de la filosofía:
Todos los seres capaces de comunicación lingüística deben ser recono cidos como personas, puesto que en todas sus acciones y expresiones son interlocutores virtuales, y la justificación ilimitada del pensamiento no puede renunciar a ningún interlocutor y a ninguna de sus aportaciones virtuales a la discusión.":
"Como bien dice Taylor, la victoria del verdugo consiste en lograr que su víctima se desprecie a sí misma a fuerza de experimentar el desprecio ajeno. Y en este punto no puedo dejar de citar el a sí mis. espléndido texto de Karl-Otto Apel, tomado de La transformación de la filosofía:
Todos los seres capaces de comunicación lingüística deben ser recono cidos como personas, puesto que en todas sus acciones y expresiones son interlocutores virtuales, y la justificación ilimitada del pensamiento no puede renunciar a ningún interlocutor y a ninguna de sus aportaciones virtuales a la discusión." Aporofobia, el rechazo al pobre." 19: 58
"En la crítica a los discursos del odio mismos, que se va a sustanciar en tres deficiencias de envergadura.
En primer lugar, este tipo de discursos es monológico y no dialógico. El lobo lanza una diatriba contra el cordero y no le interesa escuchar su respuesta.
Este tipo de discursos es monológico por que quien los pronuncia no considera a su oyente como un interlocutor válido, como un sujeto con derecho a replicar y entrar en diálogo, sino como un objeto que no merece respeto alguno. (....). "
En segundo lugar, el propio discurso del odio puede dañar a las personas a las que denigra por sí mismo, no es necesario que incite a matarlas, a herirlas o a llevar a cabo contra ellas otras acciones dañinas, distintas del discurso mismo. Como han señalado acertadamente diversos autores, realizar una acción comunicativa es actuar, cosa que se olvida con demasiada frecuencia.
Hablar es actuar, es realizar una acción que tiene capacidad de dañar por sí misma. Independientemente de que con el habla se incite a realizar una acción violenta, el discurso es una acción diferente de la agre- sión posterior y puede ser por sí mismo dañino. Determinar (...) desde un punto de vista ético estigmatizar a otras personas condenándolas a la exclusión, a la pérdida de reputación, privándoles del derecho a la participación social es lesivo por sí mismo y destruye cualquier posibilidad de convivencia justa.
Y, en tercer lugar, el solo hecho de establecer una relación de asimetría, de desigualdad radical entre «nosotros>> y «ellos>> atenta contra los principios más básicos de un êthos democrático. Como hemos comentado, sin un carácter democrático difícilmente será posible una sociedad democrática, y en ese carácter diversos valores son esenciales, entre ellos la libertad, pero no menos la igualdad, que es la gran herencia de la tradición democrática. La construcción de una libertad igual es el gran proyecto de las democracias radicales, de las que van a la raíz, que es la persona.
El discurso asimétrico expresa ausencia de reconocimiento, siendo así que el reconocimiento mutuo es la clave de una vida social justa, como muestra esa tradición filosófica que nace al menos con Hegel y en la que se inscriben hoy en día la ética del discurso, creada por Karl-Otto Apel y Jürgen Habermas, pero reformulada y completada por autores como Charles Taylor, Paul Ricœur, Axel Honneth, Jesús Conill, Domingo García-Marzá, Juan Carlos Siurana y por mis propios trabajos. "Como bien dice Taylor, la victoria del verdugo consiste en lograr que su víctima se desprecie a sí misma a fuerza de experimentar el desprecio ajeno. Y en este punto no puedo dejar de citar el a sí mis. espléndido texto de Karl-Otto Apel, tomado de La transformación de la filosofía:
Todos los seres capaces de comunicación lingüística deben ser recono cidos como personas, puesto que en todas sus acciones y expresiones son interlocutores virtuales, y la justificación ilimitada del pensamiento no puede renunciar a ningún interlocutor y a ninguna de sus aportaciones virtuales a la discusión." Aporofobia, el rechazo al pobre." 19: p. 58-59:
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