La Revolución cultural China en uno de sus cadalsos populares. En: "El problema de los tres cuerpos", Cixin Liu, 18. Extractos
La Revolución cultural China en uno de los cadalsos populares. En: "El problema de los tres cuerpos" Cixin Liu, 18—A propósito de la serie de Netflix, 24, episodio 1:
—Extractos del interrogatorio
"La aparición del profesor revitalizó al público que había al pie del escenario; como una ola que crece, este volvió a rugir eslóganes con un fervor que había ido decayendo.
Tras esperar pacientemente a que el clamor disminuyera, uno de los guardias rojos se dirigió a la víctima:
-¡Ye Zhetai! Como experto en mecánica, deberías darte cuenta de lo fuerte que es y cuán unificada está la fuerza a la que te resistes. ¡Insistir en tu empecinamiento solo te conducirá a la muerte! Continuaremos directamente por donde lo dejamos la vez anterior, no hay necesidad de gastar saliva. Contesta con sinceridad a la siguiente pregunta: entre 1962 y 1965, ¿decidiste o no añadir por tu cuenta la teoría de la relatividad al temario del curso de Introducción a la Física?
-La relatividad es parte fundamental de la física teórica. ¿Cómo no iba a incluirla en un curso introductorio?
-¡Mentira!-le gritó una de las chicas. ¡Einstein es una autoridad académica reaccionaria a disposición del mejor postor! ¡Le faltó tiempo para irse con los imperialistas americanos y ayudarles a construir la bomba atómica! ¡Para establecer una auténtica ciencia revolucionaria, hay que derribar primero el negro estandarte del capitalismo que representa la teoría de la rela- tividad!
Ye Zhetai guardó silencio. Soportaba con dolor el sombrero de metal y la puerta de hierro, pero no le quedaban fuerzas para refutar afirmaciones que no merecían la pena. Detrás de él, uno de sus estudiantes frunció el ceño.
La guardia roja que acababa de hablar era la más inteligente de las cuatro y, además, la que estaba mejor preparada. Antes de subir al escenario había memorizado las consignas de la sesión. Sin embargo, contra alguien como Ye Zhetai, unos pocos eslóganes carecían de efecto. (...) (:16)
-¡También enseñabas la teoría del Big Bang! -intervino uno de ellos, tratando de reorientar la sesión. ¡Una de las teorías más reaccionarias!
-Quizá sea refutada en el futuro, pero dos de los más grandes descubrimientos de nuestro siglo, la ley de Hubble y la ob servación del fondo cósmico de microondas, la confirman como la explicación al origen del universo más plausible de las que barajamos en la actualidad.
—¡Mentira¡—interrumpió Shaolin, quien comenzó a explicar la teoría del Big Bang procurando intercalar, cada vez que le era posible, alusiones críticas a su naturaleza reaccionaria.
Sin embargo, su novedad atrajo el interés de la chica más inteligente, que no pudo evitar preguntar:
-Entonces, ¿también el tiempo surgió con la singularidad? ¿Y qué existía antes?
-Nada-respondió Ye Zhetai, empleando el mismo tono con que contestaba las preguntas de cualquier estudiante curioso, y volvió la cabeza hacia la chica para dirigirle una mirada afable. Herido y bajo el peso del sombrero y la placa, se movía con extrema dificultad.
-¡¿Nada?! ¡Eso es completamente reaccionario! -exclamó con espanto la chica. Miró aturdida a Shaolin, quien acudió en su ayuda.
-Eso deja lugar para la existencia de Dios -apostilló, clavándole los ojos con intención.
De pronto confundida, la joven guardia roja tuvo con aquello por donde retomar su argumentario. Levantó el brazo que sostenía el cinturón y, señalando a Ye Zhetai, exclamó:
-¡Dices... dices que Dios existe!
-No lo sé.
-¡¿Cómo?!
-Lo que digo es que lo ignoro. Si por Dios te refieres a algún tipo de superconciencia fuera del universo, no sé si existe o no. La ciencia no ha aportado pruebas fehacientes ni en un sentido ni en otro.
En realidad, en medio de aquel escenario de pesadilla, Ye Zhetai se inclinaba a pensar que Dios no existía.
Aquella afirmación reaccionaria causó una gran conmoción mere el público, que, alentado por una de las guardias rojas, comenzó a gritar
eslóganes:
¡Abajo la autoridad académica reaccionaria Ye Zhetai.
-¡Abajo todas las autoridades académicas!
-¡Abajo todas las doctrinas reaccionarias!
Cuando los eslóganes amainaron, la chica gritó:
-¡Dios no existe, las religiones son instrumentos de la clase dominante para oprimir el espíritu del pueblo!
-Esa es una opinión muy poco imparcial-repuso con calma Ye Zhetai.
Furiosa y humillada, la joven guardia roja concluyó que con- tra aquel enemigo no valían las palabras. Cinturón en mano, se abalanzó sobre el profesor y volvió a fustigarlo. Sus compañaneras hicieron lo mismo.(...) "
Envalentonadas por el éxito, las chicas redoblaron el fervor con que se entregaban a aquella gloriosa sesión de castigo. Luchaban por su fe y por sus ideales; orgullosas de su coraje, les deslumbraba el brillante papel que les había reservado la historia.
Entonces los chicos no pudieron más y corrieron a su antiguo profesor de Física de aquellas cuatro furias.
—¡El Gran Timonel nos ordena convencer con elocuencia, no con violencia! -recordó uno de ellos. [Parte importante omitida en la serie de Netflix]
Pero ya era demasiado tarde. Ye Zhetai yacía inmóvil sobre el escenario con los ojos aún abiertos y la sangre brotándole de la cabeza. El público detuvo su algarabía y se hizo el silencio. Lo único que se movía era un fino reguero de sangre, que serpenteaba por el escenario, llegaba hasta el borde y goteaba sobre un baúl. Su cadencia recordaba al de unos pasos alejándose.
Una risa desquiciada rompió el silencio. Era Ye Shaolin, que había terminado de perder el juicio. Su tétrico sonido perturbó a los asistentes, quienes comenzaron a marcharse. El recinto quedó desierto a excepción de una sola persona frente al escenario.
Era Ye Wenjie, la hija de Ye Zhetai.
Cuando las cuatro guardias rojas empezaron a arrebatarle violentamente la vida a su padre, ella quiso intervenir y subir al escenario, pero dos viejos bedeles la sujetaron con fuerza y le susurraron al oído que solo conseguiria morir. Por más que se desgañitó cuando aquella sesión de castigo acabó convertida en pesadilla, sus gritos quedaron ahogados por los eslóganes y vítores del gentío. Después, en cuanto volvió a reinar el silencio, fue incapaz de emitir sonido alguno.
A medida que observaba el cuerpo inerte de su padre en la tarima, el llanto y los gritos de rabia que había ahogado se le fueron congelando en la sangre. La acompañarían el resto de su vida. "(:22). Ibidem. Extractos capcast.
En cuanto al conjunto de la serie El problema de los 3 cuerpos. Netflix, 24—Cixin Liu, 19, por lo que se lee y se alcanzó a ver: Es una versión occidentalizada que no sigue con rigor la novela de Liu Cixin. Cambia su sede y los personajes, por ejemplo a los trisolaris por los san-ti, seres que nunca mienten y están al tanto de todo, salvo de los pensamientos no emitidos, reformula la perspectiva, limita la capacidad inventiva que caracteriza a los chinos y en general, altera varios de sus datos sobre la trama de la amenaza de una invasión extraterrestre y de como respondemos a ella. En su episodio cinco (5/8), varias de las claves de la serie se hacen manifiestas. En el episodio 8/8 dado su final que sigue a la novela, seguramente continuará.
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