Un tal cualquiera, quien sea

"Un tal cualquiera, quien sea"

Fulano Sutano venía como siempre ensimismado en su trabajo después de oír la sirena, y no veía en su riesgoso y despreocupado caminar las autopistas metidas en los andenes de las calles apenas normales...Aquellas que le  avisoraban los pasos aún más lentos y las velocidades vehiculares más raudas y por venir, con toda seguridad, puntualidad y cumplimiento.

Con el paso del tiempo y del caminar lerdo, el efecto  irremediable y anunciado se presentó. Bastó un solo paso al aire y no volvió a regresar nunca. El impacto fue más breve que los cinco segundos antes de irse del todo. Nunca más se volvió a saber ni de fulanos ni de sutanos. Se quedaron en la presunta ficción. 

Arch. Carlos A Perdomo

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