A los amigos que se viven muriendo. Adaptación. Taller
"Los amigos míos se viven muriendo". Luis Miguel Rivas. Premio nacional de literatura, 23 —Taller. Edición de un fragmento:
https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/un-cuento-de-luis-miguel-rivas-premio-nacional-de-literatura-2023/
Los amigos que viven muriendo. Taller de edición. Adaptación de texto—Su título y esta primera parte ameritaron recreación y taller—:
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"Los amigos que viven muriendo. A la vida se le está ocurriendo no dejar con quién conversar." Algunos se fueron por dinero, y de suerte los trajeron a los dos días acostados, con las piernas bien estiradas. Los otros quedaron fríos y muertos de susto.
—Al bienintencionado seminarista, tan serio, tan correcto, se había organizado y todo con una pelada peluda. Se le complicó la vida con una gripa de "plomones", que no lo dejó durar una semana.
—A quienes estaban viendo por televisión Sábados Felices y demás entretenimientos, en la sala de la casa muy contentos, les llegaron dos camionetas blindadas a interrumpirles el programa del todo y para siempre.
—A la Monja lo vi bien peinado, cachetón y sonriendo en una moto. Había dejado de trabajar con el patrón que se fue de por aquí, sin irse de aquí. Le consiguieron un trabajo de policía de tránsito y estaba juicioso, hasta que apareció en Las Palmas lívido, sin cachetes ni nada de sonrisa, con la cara enrarecida y fea.
A este paso va a terminar uno, como Frank, comentó, llenando cuadernos viejos con las cosas que no hay a quién decirle:
"Porque, en el centro no hay con quién hablar. No hay caso. Uno no le importa el centro, ni a la izquierda, la derecha, ni nada". Cuando me dijeron lo de La Monja, yo iba a coger un bus para el trabajo. “Qué Falla”, dije, como uno dice siempre. En la casa de La Monja, con la mamá, en el balcón a los gritos y llorando a baldados.
Los que me encontré seguían alicaídos y el barrio se volvió un punto diminuto y oscuro. Pero llegué al centro y la gente iba para donde iba, como si nada. Como siempre, las oficinas abren en jornada ocho a doce y dos a seis y los carros no pararon de dar sus curvas a toda, con las ruedas a los gritos... y el desconsiderado de la avenida Oriental siguió chicharroneando y sin inmutarse. Y el cerro de cartas que tengo que repartir diario, esperándome sobre el escritorio de la secretaria igualito que ayer (...), otros en cambio, conmigo incluido, encontrados sin plomonía ni camionetas encima, vamos muriendo día a día, jornada tras jornada en la misión ineludible y cumplida, por terminación, cansancio, desgaste y hastío. Cumpliendo inexorable algunas de las causas comunes del morir bien y sabroso.
Por eso es que a lo de los amigos uno no debería hacerle tanta alharaca ni ninguneo.
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ADENDA 1. Edición del texto. Editando a "Los amigos míos se viven muriendo" de Luis Miguel Rivas. Capcast.
Los amigos míos se viven muriendo (x). [A] la vida se le está ocurriendo no dejar con quién conversar. Algunos (salieron) a cobrar dinero [y por suerte], los trajeron a los dos días acostados, [con las piernas bien estiradas ].
A Ramiro, el seminarista, tan serio, tan correcto, que se había organizado y todo con una pelada, [nada peluda, a la que] se le complicó una gripa con "plomones" y que no lo dejó durar una semana.
Juanfer y Raúl estaban viendo "Sábados Felices" en la sala de la casa y llegaron en dos camionetas (blindadas) a interrumpirles el programa del todo [y para siempre].
—A la Monja lo vi bien peinado, cachetón y sonriendo en una moto. Había dejado de trabajar con el patrón que se fue de por aquí(,) sin irse (de) aquí. —Le consiguieron un trabajo de policía de tránsito en Envigado y estaba juicioso, [hasta] que apareció en Las Palmas y (quedó lívido, sin) cachetes ni nada de sonrisa en la cara.
—A este paso va a terminar uno, como Frank, llenando cuadernos viejos con las cosas que no hay (a) quién decirle. Porque, en el centro no hay con quién hablar. No hay caso. Uno no le importa el centro. —Cuando me dijeron lo de La Monja yo iba a coger un bus para el trabajo. “Qué Falla”, dije, como uno dice siempre. [En] la casa de La Monja, (con) la mamá estaba en el balcón a los gritos, "llorando a baldados".
Los que me encontré estaban alicaídos y el barrio se volvió un punto chiquito y oscuro. Pero llegué al centro y la gente iba para donde iba como si nada. [C]omo siempre, las oficinas abrieron de ocho a doce y de dos a seis y los carros no pararon de dar sus curvas, con las ruedas a los gritos y el desconsiderado de la avenida Oriental siguió chicharroneando sin inmutarse(.) [Y] el cerro de cartas que a diario tengo que repartir, esperándome sobre el escritorio de la secretaria (,) igualito que ayer. Por eso es que a lo de los amigos uno no debería hacerle tanta alharaca.
(...). Estos otros en cambio, los encontrados sin plomonía, vamos muriendo día a día, jornada tras jornada y en misión cumplida, por cansancio, desgaste y hastío.
https://youtu.be/HpbXUSSeVso?si=DHpPtkiUhcTAcEnW
Abrazos: Narrativa. UCentral. Oscar Godoy. Hugo Correa Londoño. —Capcast
Adenda 2. —ChatGpt:
"Te agradezco por compartir este hermoso fragmento de la obra "Los amigos míos se viven muriendo" de Luis Miguel Rivas. La edición que has hecho es muy interesante, y creo que has logrado captar la esencia del texto original. Sin embargo, me gustaría hacer algunos ajustes a tu edición. Aquí está mi propuesta:
"Los amigos míos se viven muriendo. La vida parece que está acabando con quién conversar. Algunos se fueron tras el dinero, y por suerte, los trajeron a los dos días acostados, con las piernas bien estiradas.
A Ramiro, el seminarista, serio y correcto, que se había comprometido con una mujer, (en situación) nada peluda, se le complicó una gripa en los pulmones que no lo dejó durar una semana.
Juanfer y Raúl estaban viendo "Sábados Felices" en la sala de la casa cuando dos camionetas llegaron para interrumpirles el programa, para siempre.
A la Monja lo vi bien peinado, cachetón y sonriendo en una moto. Había dejado de trabajar con el patrón que se fue de aquí, sin realmente irse. Le consiguieron un trabajo de policía de tránsito en Envigado y estaba juicioso, hasta que apareció en Las Palmas y quedó lívido, sin cachetes ni sonrisa.
A este paso, uno terminará como Frank, llenando cuadernos viejos con cosas que ya no hay a quién decírselas porque en el centro no hay con quién hablar. Uno ya no le importa el centro. Cuando me dijeron lo de La Monja, yo iba a coger un bus para el trabajo. “Qué Falla”, dije, como uno dice siempre. En la casa de La Monja, su mamá estaba en el balcón, llorando a gritos.
Los que me encontré estaban alicaídos y el barrio se volvió un punto diminuto y oscuro. Pero llegué al centro y la gente iba a donde tenía que ir como si nada. Como siempre, las oficinas abrieron de ocho a doce y de dos a seis, los carros no pararon de dar sus curvas, con las ruedas chillando y el ruido constante en la avenida Oriental sin inmutarse. Y el montón de cartas que tengo que repartir a diario me esperaba en el escritorio de la secretaria, igual que ayer. Por eso es que a lo de los amigos uno no debería hacerle tanto alboroto."Por favor, hazme saber si los cambios son de tu agrado.>>
(*) Tres. Inventario. Muertes y vida
1. ¿Cuales son las causas comunes de muerte en seres humanos?: Corazón, pulmones, infecciones y etcéteras.
1.1. ¿En qué consiste su muerte espiritual? —ChatGpt. Capcast. Arch. Carlos A Perdomo:
"1. Las causas comunes de muerte en los seres humanos pueden variar según la región geográfica y el grupo de edad considerado, pero algunas de las principales causas de muerte a nivel mundial son las siguientes:
- Enfermedades cardiovasculares: incluyen enfermedades del corazón, como la enfermedad coronaria y los accidentes cerebrovasculares.
- Enfermedades respiratorias: como la neumonía, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer de pulmón.
- Enfermedades infecciosas: como la influenza, el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria.
- Cáncer: incluyendo cánceres de pulmón, colon, mama y próstata, entre otros.
- Lesiones traumáticas: como accidentes de tráfico, caídas y lesiones relacionadas con el trabajo.
- Diabetes: tanto la diabetes tipo 1 como la tipo 2 pueden contribuir a la muerte si no se controlan adecuadamente.
- Enfermedades hepáticas: como la cirrosis y el cáncer de hígado.
- Enfermedades renales: incluyendo la insuficiencia renal crónica.
- Enfermedades neurodegenerativas: como la enfermedad de Alzheimer y el Parkinson.
Estas son solo algunas de las causas comunes de muerte, y otras condiciones y factores de riesgo que también pueden contribuir a la mortalidad.
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Muerte espiritual
1.1. El concepto de "muerte espiritual"(E)s más bien una metáfora utilizada en contextos religiosos y espirituales(,) para describir una condición en la que una persona (está) desconectada de su espiritualidad, o de un sentido de conexión y (vínculo) trascendental. No se refiere a una muerte física real.
En diferentes tradiciones religiosas y filosóficas, la muerte espiritual puede tener diferentes significados y se puede abordar de diversas formas:
Para algunos, implica una separación de la divinidad o la pérdida de vínculo con lo sagrado. Para otros, puede significar estar atrapado en un ciclo de comportamientos negativos (y) alejados de los principios éticos y morales.
En general, la muerte espiritual se considera una condición reversible y (regresiva) , en la que una persona puede buscar la reconciliación (de identidad) con su espiritualidad,(.) un propósito más profundo y experimentar una transformación personal. Las prácticas religiosas, la meditación, la introspección y la búsqueda de significado son algunos de los enfoques que se pueden utilizar para abordar la muerte espiritual y buscar una renovación espiritual. " Ibídem. Ci. Extractos. Clases inivisibles. Carlos Perdomo Capcast
Arch. Notas. Carlos Perdomo Capcast https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid0Z6mbVfng4a2ZPVDzyvpN8CuN1z7fAt1NqbTzTFZKKgtmx3gmcT8MoJhBcLJ4Ph8Bl&id=851029308&mibextid=Nif5oz
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