Doctorismo agravado. Estudio de aproximación
DEL DOCTORISMO AGRAVADO:
O acerca de la grave afección en sujetos altamente calificados por la academia avanzada, y que a su vez son idóneos para cometer crímenes y delitos más inhumanos, bárbaros y atroces. —Propuesta de estudio
Sujetos. Corresponde a aquellos sujetos más altamente idóneos y calificados (con la formación cultural y académica más avanzada) para producir el mal.
Son autores intelectuales y cómplices, de haber sido y ser responsables de importancia en los holocaustos nazi y nuclear, entre otros desastres como los de los Tribunales de Ex Yugoeslavia, Ruanda, y demás horrorosos etc. Figuras icónicas. Martin Heidegger, otros ver.
—Hoy en día participan con la mayor calificación y experticia de la destrucción de la tierra, la sociedad y sus instituciones, su hábitat y demás "menesteres" similares: “!Cuántos doctores no han hecho mal al mundo¡”(*) Hipótesis
(*) Salvedad. Esta consideración, expresa el reconocimiento y respeto a la formación académica más avanzada de doctorado. Y del presupuesto de que la mayoría no hace parte del caso crítico que aquí se observa. Es un avance de proyecto.
[Ver Antecedente. Aproximación a lo ético en el Código Ético Profesional. Ensayo académico breve .8.09.2109. Aparte inédito de la ponencia Cintag19. En Comentar*]
1. Trayecto preliminar. Precisión conceptual topográfica (PCT). Ubicación, localización, delimitación y precisión de conceptos:Doctor, doctor-ísmo, doctor-ísimos y doctor-itis.
Para el entendimiento de esta aproximación conceptual y de definición formal, aún inexistente, es necesario prever que: <<Hay un doctorismo que invadió al mundo y no precisamente como un precioso y meritorio fantasma>>:
"DOCTORISMO. s. m. La Comunidad o cuerpo que componen los Doctores. Es voz jocosa. Latín. Medicorum congressus, us. CAST. SOLORZ. Donair. f. 110. Huélgome señor Doctor, que incluso en el doctorismo. Diccionario de Autoridades - Tomo III (1732)”.
Aquí referimos como “ismo”, en versión agravada, mistificada y extrema que causa daño gravisimo e incluso criminal. Aunque no necesariamente opuesto a la doctoritis, que generalmente corresponde al otorgamiento indiscriminado y a cualquiera del título de Doctor sin serlo.
-!Cuántos doctores no han hecho si no mal(*)al mundo¡...
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<<El día en que la mierda tenga algún valor>> Gabriel García Márquez, 1975:
“ (…) qué carajo, si al fin y al cabo cuando yo me muera volverán los políticos a repartirse esta vaina como en los tiempos de los godos, ya lo verán, decía, se volverán a repartir todo entre los curas, los gringos y los ricos, y nada para los pobres, por supuesto, porque ésos estarán siempre tan jodidos que el día en que la mierda tenga algún valor los pobres nacerán sin culo, ya lo verán, decía, citando a alguien de sus tiempos de gloria, burlándose (…) con el argumento final de que no importaba que una cosa de entonces no fuera verdad, qué carajo, ya lo será con el tiempo. Tuvo razón, pues en nuestra época no había nadie que pusiera en duda la legitimidad de su historia (…)”. El otoño del patriarca. Gabriel García Márquez, 1975 .
Mierda. “Del lat. merda.(...) . f. malson. Hecho o situación que repugnan, como la existencia de vicios o delitos. Callar, ocultar, tapar o descubrir la mierda.
(*):4. f. malson. Cosa mal hecha o de mala calidad. Este paraguas es una mierda. 5. m. y f. malson. Persona despreciable. 6. interj. malson. Expresa contrariedad o indignación.a la mierda 1. loc. adv. malson. a paseo. Enviar, mandar a la mierda. En: Drae
Ponderado lo anterior, y dicho lo de su alcance y precisión, se opta por hacer uso expreso de la acepción cuarta: mal, así:
2. De la afección del doctorísmo, extremado y criminal.
" ¡Doctorismo !Cuantos doctores no han hecho si no mal al mundo con sus crímenes, y por supuesto, sin que sean los únicos responsables ni en todos los casos, ni en su mayoría, ni más faltaba".
Empezando por los legitimadores de los esclavistas que justificaron que personas estuviesen en la condición encadenada de animal o cosa, desconociendo su condición humana y disponiendo de la vida e integridad al arbitrio de los dueños. Siguiendo con el servilismo feudal y oscurantista, sus inquisiciones, cacería de brujas y torturas, hasta llegar al estadio superior de la criminalidad y del desarrollo de la experimentación científica con los que participaron decididamente del nazifascismo con su totalitarismo aplastante y sus campos de concentración, investigación y exterminio que configuraron el máximo horror de inhumanidad como ha sido el Holocausto; al que le compite en brutalidad la nefasta aplicación científica genocida de la energia atómica en lo militar a las poblaciones y ahora, la destrucción del medio ambiente del planeta, para ponerlo a producir y producir, y consumir y consumir, sin parar!.
Terribles y muy fuertes lecciones de la historia y de hoy, que no pueden soslayarse y tampoco olvidarse, que en buena parte quedaron inmortalizadas en el emblemático tango de Cambalache(*), en su más puro optimismo realista, que es como también se conoce el pesimismo que han generado tales destrozos.
Ser doctor no es una condición humana definitoria ni una patente acreditada para ser persona y sobretodo un buen ser humano.
Es el reconocimiento formal del valioso esfuerzo y dedicación en formación académica avanzada, y de los importantes aportes que en el área escogida se producen. Contrario a lo que pareciera en los doctorismos que sólo sirven para enarbolar aristocracia ilustradas, y en lo triste, para pavoneo y volar o convertirse en algo así como un zeppelin o inflados globos de descreste o, en el peor de los casos de estupidez que podemos llegar como inhumanos, emuladores de lo peor de los citados antecedentes, que son altamente nocivos, desastrosos, de gravísimos e irremediable perjuicios: ¡criminales!
Tener una alta distinción académica no es una condición humana que certifique y patente dignidad, fraternidad y solidaridad, de ser más y mejor ser humano. El doctorismo referido no es lo propio de quienes con su ejemplo de vida, hacen una magnífica, grandiosa aportación a la vida misma, a la sociedad, a la cultura, la ciencia y el planeta. Con su mérito son lo ético del buen doctor, mejores seres humanos; refutadores de ese desilusionante, triste, pésimo ismo.
Por demás, como lo precisó contundentemente hace un buen tiempo atrás en el debate alcaldes doctorados, uno de nuestros más destacados intelectuales de excepción a éste pobre doctorismo, no se pondría el riesgo social de un oficio o profesión experta en manos de uno de ellos:
"No mitifiquemos el doctorado, pues en muchos campos es mejor una formación especializada o una buena formación tecnológica. ¿O quien prefiere usted que revise el bus que va a tomar? ¿Un buen mecánico o un doctor en física teórica?" (R. Uprimny*). Al respecto, y dando alcance a que el título de doctorado fuera requisito para acceder democrática ente al poder, por ejemplo Uruguay no habría tenido a Mujica, Brasil a Lula y Bolivia a Evo, y si se extendiera al Congreso, perdería universalidad el derecho a ser elegido a esta instancia, siendo restringuido y censitario.
—Todo esto pesó para considerar lo suficiente y así quedar con la consciencia académica a paz y salvo, y por supuesto, amedias.
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