El viejo Pambe

EL VIEJO PAMBE*, el querido ídolo glorioso y trágico. Capcast,20. Eec (en edición continua):

<<Ya te lo dije pero te lo repito: enseñorearse en las alturas trae sus consecuencias. >> Toni, hijo mayor de Pambe*

-A propósito de su ya olvidada efeméride del 28 de octubre, con una que otra honrosa salvedad, incluida la musical de Vives, ahora que en otros lares se hace a personajes similares grandes y merecidos homenajes, y por supuesto, para saldar por escrito una deuda pendiente con el muy distinguido y estimado personaje- 

El 28 de octubre de 1972, el palenquero mayor Antonio Cervantes Kid Pambelé consiguió el primer título mundial de boxeo para Colombia en toda su historia. "Inmediatamente se convirtió en un héroe nacional -alabado por reymundo y todo el mundo- y muchas empresas anunciaron sus productos en sus pantaloncillos de boxeo."[1]:

No fue más que pasaran los años en los que enseñara a triunfar y hacer vivir en pleno júbilo inmortal la gloria inmarcesible al país y cayera en desgracia, para que fuera visto como el célebre repugnante y monstruoso insecto de duro caparazón en su espalda e innumerables patas, detestado como la peste, mandado al manicomio a patadas con indebidas menciones a su santa progenitora. Sometido por demás con el paso inexorable de los años a una relativa “intemperie del olvido”de esta especie de quijote del boxeo mundial que, supuestamente, <<le huye a la gente, mucho más en estos tiempos de pandemia (y que dice): “¡ No se me acerque nadie!”(...)>>

"De modo que durante sus años de esplendor Pambelé era un tema obligado en la entrada o en el postre. Cuenta el ex presidente Belisario Betancur que en cierta ocasión el escritor Gabriel García Márquez fue recibido, en una reunión de colombianos en Madrid, con la siguiente exclamación:

 -¡Acaba de llegar el hombre más importante de Colombia!-. Entonces García Márquez, moviendo la cabeza en forma teatral, como buscando a alguien en el recinto, respondió: -¿Dónde está Pambelé?" (El oro y la oscuridad. Alberto Salcedo Ramos, 12. p. 25).

En efecto posterior del esplendor a largo alcance, la gloria e importancia del deportista colombiano del siglo -además de mejor boxeador del mundo en el 73 y por su trayectoria brillante como "el más grande boxeador de su peso en todos los tiempos", ser honrado quince años después de su retiro (83) en el Salón Internacional de la Fama del Boxeo a partir de junio del 98 (Récord 91–12–3: 45 KO), no tuvieron daño irreparable. No lograron menoscabarlas ni su decadencia transitoria, ni la malevolencia envidiosa y revanchista, o las afinidades de oropel, vanagloria o luces banales de dignatarios y celebridades, así como la idolatría y egolatría emparejadas. Tampoco, la irracionalidad, bipolaridad, locura, escándalo, secuela, vejamen o su titulada oscuridad y en general las "heridas que jamás recibió en el ring (...)muchas veces después de su retiro del boxeo" padecidas por el heroíco protagonista,  ni siquiera con sus mejores intentos de auto derrotarlas para redoblarse de ida y regreso, él que fue sin igual experto.

Venido literalmente desde abajo a puro pulso y puño, de haber llegado a la cumbre más alta, sobrepuesto a todas las dentelladas del hambre, como niño embolador y vendedor de pescado y cigarrillos de contrabando, ese que de Kid adulto, logró con titánico y habilidoso esfuerzo, "disciplina integral y rigor maniático (...) y sin hacer jamás las tareas a medias", a puño limpio y enguantado, la gesta del combate deportivo, primitivo y violento, o si se quiere mejor,  de arte marcial con el que esculpió a golpes la cima de la historia deportiva, casi milagroso, imperecedero, definitivamente glorioso, de campeón en vida por siempre como quiso así saberse y reconocerse hasta supuesta e inútilmente detractarse en sus últimos tiempos.

   Más allá de la confusión entre el éxito y el fracaso, el delirio y la alucinación, los triunfos, las derrotas y los tiempos vividos, como el de su recabado pasado de laurel  esplendoroso e inconcebible, que vivió con total intensidad, aquél que proyectó a plenitud su leyenda y confundió con una impronta de oscuros, muy duros y reales presentes, incluídos sus propios intentos de destronarse cuando no encontraba rival para su tenaz combate y memorizadas minuciosamente sus victorias para seguirlas dando golpes simbólicos al cielo y a sus fantasmas como un quijote del boxeo, superado a más no poder por un porvenir iluminado que trasciende, en su gloria e importancia, por encima de aquellos golpes de su vida, de devenir trágico de desgracia y triunfos repetidos en el imaginario, lo que en buena parte retrata nuestra historia y condición humana.

    Con severas lecciones no siempre apropiables, y algunos apoyos especiales -incluida en ese entonces una excepcional pensión vitalicia como Gloria del Deporte-, que le ayudaron a sostener el aliento largo y su restablecimiento discontinuo: Entre su reino de fantasía, la dimensión de su tragedia  y su anticipada gloria definitiva, indestronable y de  irrepetible singularidad...
                       ***
*Algunos extractos relevantes:

"Todo eso, por supuesto, sucedía cuando su padre estaba ebrio o drogado, porque cuando se encontraba en su sano juicio era un tipo considerado. Nada de estrepitoso, nada de levantarle la mano a nadie, y menos a una dama. ¿Porqué no podía ser siempre así? ¿Por qué la jodida vida tenía que permitir que se encabronara  y se saliera de madre?(...)" Daniel Antonio, Toni, hijo mayor de Pambelé.  Salcedo, 12. p. 132

<<Toni sacó otra hipótesis de la faltriquera: a su padre, sencillamente, lo mareo la cima. El paso de avestruz a águila suele ocasionar estragos en algunas psiquis. Allá arriba se pierde a veces la perspectiva, se distorsiona la noción de la realidad. (...) Cuando vienes al mundo con un don tan ventajoso debes pagarlo en jirones del alma. ¿Acaso crees que quienes te observan desde abajo se mueren de la dicha al verte feliz mientras allá arriba rascandote las pelotas? ¿Acaso crees que se resignan a estar todo el tiempo a ras de tierra, aplaudiendote como borreros, mientras tú, y sólo tú sólo dominas la cúspide? Nooooooooo, viejo, vas a morir engañando. Mira, mucho de quienes parecen tus devotos allá abajo, en realidad no están ahí porque necesitan vitorearte, sino esperando que te resbales para caerte a  cuchillazos. Ingenuo o envanecido, te regocijas con la palmadita lisonjera, sin saber que ese gregario tan simpático que te sonríe, aprieta en su mano derecha la piedra con la cual podría descalabrarte. Ya te lo dije pero te lo repito: enseñorearse en las alturas trae sus consecuencias. >> Ibidem, p. 138-139.

“García Márquez es el Pambelé de la literatura y Pambelé es el García Márquez del boxeo.” Juan Gossaín, en entrevista con Alberto Salcedo Ramos”. Ibídem, p. 11
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"A los más destacados deportistas colombianos que he entrevistado les he preguntado: “¿Quién fue o es el más grande atleta en la historia del país?”. Casi sin dudarlo, como un acto reflejo, la gran mayoría me ha dicho: “Pambelé”. Lo mismo sucede con un amplio sector de la prensa y de la afición que coincide en que Antonio Cervantes fue y es el “más grande” de Colombia. ¿Por qué tal unanimidad? Las razones son muchas y de peso. Por un lado, su gesta deportiva fue sencillamente descomunal:(...). En resumen, ‘Pambe’ fue gloria, leyenda y mito.
Sin embargo, de boxeador idolatrado por toda una nación y por miles de seguidores en el mundo entero –incluido un tal Mike Tyson, quien confesó haber revisado sus videos–, ‘Pambelé’ pasó a ser un buscapleitos: por más de dos décadas discutió e incluso se lio a trompadas con porteros, cantineros, taxistas, lustrabotas, meseros y todo aquel que le recordara que ya no era el campeón y que ahora sí o sí debía pagar sus cuentas.
                           ***
(...) Un buen día, después de años de terapia psiquiátrica, milagrosamente paró. Hace 10 años detuvo su marcha frenética, dejó de consumir basura y se asentó en Turbaco, donde todos los días se sienta en una mecedora a mirar.
(1)https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll15/id/4/?fbclid=IwAR24CsqD4qp0n3f71ws-Mbf_4IM4Vvsje3252At6fRHmjqwYzKfHgUEdMik

https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll15/id/4/?fbclid=IwAR24CsqD4qp0n3f71ws-Mbf_4IM4Vvsje3252At6fRHmjqwYzKfHgUEdMik

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