Topográficas T28EE



Uno

Cuando despertó, ella se había ido del todo. La buscó por toda la casa y los alrededores, fue hasta los lugares donde usualmente se encontraban y nada... Su imagen quedó disuelta e indefinida, como nubes que se disipan a lo lejos. Le pareció extraño. Siguió buscándola. El vecindario sorprendido preguntaba:  ¿acaso no es su propia sombra buscándose por el lente de su pasado ?

Dos.

Siguió insistiendo en la búsqueda. Se decidió a ir por los sitios donde había vivido la vida compartida. Ingresó a los pisos donde estuvieron, recordó la terraza frente a los cerros, la brisa y las veces en que se acostaban a broncearse, al lado del cuarto donde leían sus cuentos favoritos. En la sala, donde tertuliaba con sus amigos, o debajo del piso, donde se encontraba con sus amantes furtivas. Todo desde su subterráneo y libre andar topográfico...


Tres

De topógrafo utilizaba aparatos como el teodolito y la estación total, con los que medía los ángulos y distancias, ubicando los diferentes puntos y accidentes del terreno y del cuerpo. Abrir trocha, subir la cuesta y atravesar el río y quedar extasiado con la piel que rozaba. Extraviarse en el par de colinas que se interponen a las miradas y el contacto  de piel. Desfallecido y extasiado,  al fin de cuentas era lo uno y lo otro, juntas son extensiones medibles que volvía numérico con su calculadora y el computador, lo graficaba por todo el cuerpo. Lo disfrutaba con sus manos y extremidades, lo que más pudiera. Bien recuerda cuando faltaban medidas y los cálculos no cuadraban y la poligonal no cerraba y el cuerpo se alejaba. O cuando se despedía hasta el próximo día sin saber si volvería. La cantidad suficiente de tinto y té  no faltaba. Así se fue empoderando, hasta que se convirtió en visión topográfica, extendida por todo el cuerpo y el espacio medible.

Cuatro
Viendo y viviendo el otoño. Antes, la vista era hacia adelante, hoy es el adelante mismo.
A inicios, la vida cursa en su ingenuidad e inocencia, ahora en avanzada, camina con el acumulado a cuestas.
    Con algunas certezas y una que otra incertidumbre vitalicia. Con sueños cumplidos y unas pesadillas redimidas. Con canas o calva y cachucha da igual, son los años trasegados que están en cuenta regresiva. Viendo y viviendo.

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